Aplicado, Florencio Randazzo recorrió -excepto el de intendente- todos los cargos que obliga la carrera de político profesional. Y, además, vitoreó a cada uno de los jefes que, en la última década y media, tuvo el peronismo: de Carlos Menem a Néstor Kirchner.
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Pero fue una rebeldía la que lo colocó en la mira -primero brava, luego saludable- del patagónico. En 2004, Randazzo fue el artífice de la embestida secesionista de Felipe Solá contra Eduardo Duhalde que estalló medio año después en la ruptura Kirchner-Duhalde.
Con ese dato en su currículum, Kirchner lo abrazó como uno de sus operadores en la provincia. Fueron los peores días -entre muchos- en el trato Randazzo-Solá que estuvo a un tranco de echarlo. Randazzo militó contra la abortada fantasía reeleccionista del gobernador.
Desde entonces, el futuro ministro del Interior tiene despacho en La Plata y reporta diariamente a la Casa Rosada. La puntada final de esa costura la dio Alberto Fernández, que selló un pacto táctico con el bonaerense en los agitados días del diseño de listas del FpV.
Ese capítulo se cierra el 10 de diciembre, cuando el dirigente que comenzó como concejal de Chivilcoy 1993 jura en Interior luego de haber sido diputado provincial, ministro bonaerense y en octubre pasado, resultar electo diputado nacional por Buenos Aires.
Contador, de 43 años -nació el 1 de marzo de 1963-, con dos hijos, Gino y Antonia, Randazzo ocupará la butaca que abandona Aníbal Fernández, con quien se toreó cuando ambos -junto a otro pelotón voluminoso- se anotaban como aspirantes a la gobernación.
Ministro político
A diferencia del quilmeño, será -o querrá ser- un ministro puramente político. Sin el agregado de seguridad, que se va con Fernández a Justicia, Interior debería volver al antiguo esquema de zona de operaciones, función que Kirchner nunca delegó en Aníbal F.
Desde diciembre, se moverá en tándem con el jefe de Gabinete pero on line con el «café literario» donde parará Kirchner desde diciembre, con el objetivo de reconfigurar el PJ intervenido y tratar de darle solidez a la gaseosa Concertación Plural.
De la mano de Kirchner y del Fernández porteño entró en la galaxia cristinista montado sobre dos «virtudes», según la versión esparcida por la Casa Rosada: tener experiencia de gestión -está en el Ejecutivo bonaerense desde 2002- y ser «un dirigente joven».
Ex basquetbolista amateur, de trote diario, Randazzo se filtra en la primera línea del gobierno a pesar de los recelos que despierta en el PJ que, en el furor de la pelea Kirchner-Duhalde, hasta reformó una ley para obligarlo a renunciar a su banca de diputado provincial.
Desde hace tiempo, figuraba en la grilla de los posibles nominados al Ministerio del Interior. Fue mencionado, con más fuerza, en las rondas del fin de semana hasta que ayer por la mañana, Cristina de Kirchner lo llamó a La Plata para tentarlo con el cargo. Randazzo ya tenía armadas las valijas.
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