30 de agosto 2006 - 00:00

Rareza: los critica y les pide que lo voten

El discurso de Néstor Kirchner ayer en Mendoza apeló -quizás sin saberlo el propio Presidente- a un viejo recurso de la retórica, que los clásicos llamaban «preterición», afirmar algo pero negándolo en la misma frase (por caso «no quiero creer que...») con el propósito de descalificar a la UCR oficial pero avisando que no quería descalificar a nadie.

Tampoco, afirmó, quería agredir a nadie, pese a que los radicales no acuerdistas recibieron ayer una de las agresiones verbales más duras del Presidente.

Inevitable que ayer además Kirchner, que llevó promesas de planes por más de $ 2.900 millones, dijera desde la tribuna -rodeado de funcionarios locales- que «no hacemos toma y daca».

Esa táctica discursiva lo obligó al gobernador Julio Cobos -a quien tienta con la promesa de una candidatura a vicepresidente- a escuchar sin posibilidad de respuesta críticas al partido que conduce en el orden local.

Lo forzó también a Cobos a entrar en un camino de no retorno frente a sus correligionarios mendocinos que reparten adhesiones con adversarios fuertes del kirchnerismo, como Roberto Iglesias -presidente de la UCR nacional- o el senador Ernesto Sanz.

  • Ruptura

    No quedó allí la mortificación a Cobos: lamentó el Presidente que los radicales no hubieran pedido perdón por sus malos gobiernos del pasado, gobiernos que integraron tanto Cobos como otros aliados hoy del Presidente. Con eso los fuerza también a estos radicales pactistas a romper con su propio pasado político; un pasado del cual no están dispuestos a renegar en su totalidad.

    Cobos fue ministro de Iglesias en una gobernación anterior que logró adhesiones que permitieron que él lo sucediese. Antes fue intendente de la capital mendocina durante el período que Kirchner parece querer borrar del pasado.

    El resultado de las próximas elecciones demostrará si este discurso del Presidente es eficaz para lograr votos. Lo empleó sin éxito en la Capital Federal el año pasado y ese antecedente quizás le valdría para revisar los efectos de la ira de tribuna.

    En el acto de cierre de la campaña legislativa de 2005, el Presidente reclamó el voto para Rafael Bielsa criticando en los mismos términos de ayer al electorado de la Capital, al que recordó haber votado a la Alianza y a Fernando de la Rúa en varias elecciones.

    Creyó Kirchner en aquella oportunidad que recordarles a los porteños sus opciones de votos beneficiarían a su candidato. No ocurrió así y Bielsa salió tercero en las elecciones.

    ¿Funcionará esta vez el método con los mendocinos, una provincia que ya va por la tercera gobernación en manos de radicales, luego de escuchar las invectivas de Kirchner a sus opciones electorales en el pasado?

  • Conceptos principales

    Aquí los principales fragmentos del discurso del Presidente en Mendoza:   

  • Me planto, y le agradezco al señor gobernador y al señor intendente, para decirle al país entero que no va a haber ofensa, no va a haber agravio, que me corte las ansias de construir una Argentina que sintetice a todas las fuerzas del campo nacional que quieran hacer una patria con justicia y equidad. No serán los agravios de los fantasmas del pasado, como aquellos que no quieren entender, que creen que la política solamente es agresión o descalificación. Yo no tengo la culpa de que aquellos que tenían la responsabilidad de gobernar el país en algunos casos se hayan ido antes, en otros casos hayan llenado de pobreza al país, en otros casos nos hayan avergonzado con la corrupción, en otros casos que hayan hecho pactos de Olivos vergonzantes a espaldas del pueblo argentino. Yo no tengo la culpa, ni el gobernador ni el intendente.

  • Qué lindo que hubiera sido -con su permiso, querido gobernador- que en la convención un sector de su partido en vez de agredir y agraviar a los que no piensan igual que ellos, hubiera hecho la autocrítica de la Argentina del «corralito», la Argentina del hambre, la Argentina que llevaron a la desocupación, de la Argentina que la llevaron al olvido. Qué lindo que hubiera sido que le hubieran pedido perdón al pueblo argentino por lo que pasó en la Plaza el 20 de diciembre. También lo veo en aquellos que desde mi propio partido quieren seguir reivindicando teorías que nada tienen que ver con la Argentina que queremos construir. No queremos más para la Argentina proyectos neoliberales, ni queremos más proyectos de injusticia que marginen a los jubilados, a los pobres, a las clases medias, a la industria nacional, a los empresarios nacionales, ese proyecto de la década del 90 que nos llenó de dolor a todos los argentinos.

  • Tampoco a aquellos -fíjense ustedes cómo coordinan- sacando la Ley de Obediencia Debida y Punto Final para generar la impunidad que hoy estamos pagando y otros para sacar indultos. No importa de dónde venían pero tenían el mismo sentido de la impunidad. Queremos una Argentina de justicia, memoria, acción, dinamismo, donde todos se sientan parte de este país que queremos construir. Por eso con el gobernador de Mendoza, el intendente y los intendentes de todas las localidades mendocinas y de todo el país no hacemos toma y daca, no, nos está preocupando y este Presidente lo que trata de hacer es escuchar a los legítimos representantes del pueblo mendocino para tratar de hacer las obras que Mendoza necesita y no imponer un capricho centralista del gobierno nacional sino aplicar las políticas federales que nuestra patria necesita.
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