Elisa Carrió no intervendrá en la selección del candidato a jefe porteño de su partido, el ARI, a pesar de que se trata del distrito donde tiene mejores chances. Lilita ya bajó la directiva a sus lugartenientes: como los comicios en Capital Federal recién son el 8 de junio -lejos de las presidenciales-, no se distraerá en cuestiones menores cuando debe dedicarse de lleno a la campaña nacional para el 27 de abril. A lo sumo, les enviará al ex duhaldista Rafael Romá en calidad de veedor neutral, bajo el pretexto de que no puede ocuparse de solucionar todos los conflictos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con los plazos que impuso Aníbal Ibarra en Capital Federal, los delegados de Carrió disponen de 14 días para presentar la alianza electoral, de la cual ya participan el partido del ARI, el PI (Nicéforo Castellanos), Nuevo Milenio ( Dante Gullo) y Democracia Avanzada (Jorge Makarz). El calendario obliga a los lilistas a definir quién será el representante de la franquicia a nivel local en los próximos 10 días, así que tendrán que ponerse de acuerdo contrarreloj.
Hay dos posiciones bien diferenciadas. Algunos auspician el lanzamiento de un postulante del propio partido. Eduardo Jozami -un ex frepasista hoy en el ARI- hace tiempo que se autopro-clamó candidato. No obstante, no pudo lograr los avales del resto de los referentes del arismo, entre ellos, el mismo Gullo y los ex chachistas Irma Parentella, Fernando Melillo y María América González. El problema es que no hay figuras de peso para ubicar en la grilla para pelearlos a Mauricio Macri e Ibarra.
Otros todavía imaginan posible una entente con este último. El diputado Fernando Melillo mantiene una estrecha relación con uno de los operadores de Ibarra, Raúl Fernández. El jefe de Gabinete y Melillo suelen jugar al paddle los fines de se-mana, aunque tanta cordialidad no obliga a un correlato en las urnas. Se sabe que en el entorno ibarrista sólo Ariel Schiffrin promueve un acercamiento con Carrió, a diferencia de la mayoría de los consejeros del alcalde porteño que se inclinan por pactar con Néstor Kirchner, a la hora de elegir un socio en las presidenciales.
Al grueso del ARI metropolitano tampoco lo convence el enjuague con Ibarra: no les parece buen negocio contribuir a su reelección en el Ejecutivo, si no obtienen a cambio un apoyo de proyección nacional. Por eso, resultaría menos costoso auspiciar una fórmula sin socios extramuros, excepto que vengan de fuerzas menores como DA, Nuevo Milenio y los intransigentes.
Con los socialistas, que rompieron con Lilita en noviembre pasado, hay chances nulas de consensuar boletas, a contrario sensu de lo que sucede en Santa Fe con Hermes Binner. Norberto La Porta -cacique del PS-nunca terminó de aceptar el ya fenecido frente con Carrió y parece más proclive a negociar con Ibarra que con dómines del ARI.
En ese caso, los lilistas seguirán el mecanismo puesto en práctica en la provincia de Buenos Aires, donde --pre-vio desplazamiento de Mario Cafiero-nominaron a Graciela Ocaña como retadora de Felipe Solá a la gobernación. No los inquieta relegar cualquier posibilidad de pelear la jefatura porteña, aun cuando se trate de un territorio imprescindible para el centroizquierda que pretende representar Carrió. Lo importante es que el candidato metropolitano no provoque el veto de la líder espiritual del arismo.
Dejá tu comentario