6 de octubre 2005 - 00:00

Ratificó Bush que estará en Mar del Plata

Ayer se confirmó que George Bush visitará el país entre el 3 y el 5 de noviembre. Después irá a Brasil, invitado por Lula da Silva. Cuando la Casa Blanca oficializó esta información, la matizó con otro dato: el gobierno de los Estados Unidos espera que la cumbre de los 34 presidentes «elegidos democráticamente» (es decir, sin Fidel Castro) se pronuncie a favor de la economía de mercado. Esa pretensión viene demorando la aprobación del documento definitivo de la cumbre, ya que Venezuela se opone enfáticamente a ese pronunciamiento económico. También la Argentina, aunque más tímidamente, quiere condenar las «recetas de los '90», que para Washington son las de toda la vida.

George Bush, ayer en una base militar de los Estados Unidos en la cual dio una rueda de prensa. Fue cuando confirmó que vendrá a la Argentina a la cumbre de presidentes de Mar del Plata en noviembre próximo.
George Bush, ayer en una base militar de los Estados Unidos en la cual dio una rueda de prensa. Fue cuando confirmó que vendrá a la Argentina a la cumbre de presidentes de Mar del Plata en noviembre próximo.
La Casa Blanca confirmó ayer lo que, extraoficialmente, se daba por descontado. Que George W. Bush asistirá a la IV Cumbre de las Américas, que sesionará en Mar del Plata del 3 al 5 de noviembre. En la misma comunicación se informó que el presidente de los Estados Unidos visitará también Brasil, invitado por Luiz Inácio Lula da Silva, y Panamá. Con Bush llegarán a Mar del Plata 1.000 funcionarios que serán 20% del total de los que asistirán a esa asamblea internacional.

La noticia oficial de la visita de Bush a la Argentina para participar de esa cumbre se divulgó al mismo tiempo que comenzaban las negociaciones sobre la declaración y el Plan de Acción que se aprobarán en Mar del Plata. Ayer, en la OEA, los representantes de los 34 países que participarán del encuentro iniciaron una nueva ronda de discusiones. El problema principal es qué propuesta se hará para dar satisfacción al lema del encuentro interamericano, «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática». El enfoque predominante es materia de una negociación referida a la mejor manera de alcanzar esos objetivos, que debe quedar redactada en 44 artículos del documento final.

El contrapunto tiene muchos protagonistas, entre ellos un argentino, el vicecanciller Jorge Taiana. Como la Argentina es sede, Taiana es el jefe del Grupo de Revisión de la Implementación de las Cumbres. Por eso ayer este diplomático se encontraba en Washington, en la sede de la OEA, desde donde afirmó que hay que cerrar la brecha entre ricos y pobres «que tensiona a las democracias de la región». Agregó que «la repetición de crisis institucionales en la región en los últimos años, ineludiblemente, nos lleva a pensar en tres conceptos estrechamente vinculados: trabajo, pobreza y gobernabilidad democrática».

• Discordancia

El punto de vista de los Estados Unidos expresa un matiz de diferencia que, en la medida en que se exalten las contradicciones regionales, lucirá más dramático. Ya desde el anuncio del viaje de Bush se puede percibir esa discordancia. Scott Mc Clellan, el vocero de la Casa Blanca que informó sobre el viaje, dijo que «la visita permitirá al presidente continuar su diálogo con los líderes del hemisferio democráticamente elegidos y promover la consolidación de la democracia y la expansión de la oportunidad económica y de la prosperidad mediante los mercados abiertos y el libre comercio».

• Consejos

Además de la alusión a Fidel Castro -quien no estará en la cumbre porque no fue «libremente elegido»-, esta declaración aconseja una vía para la creación del empleo, la lucha contra la pobreza y la gobernabilidad: «mercados abiertos y libre comercio».

Hace pocos días, el 29 de setiembre, cuando participó de un seminario organizado por el diario «Miami Herald», el embajador de los Estados Unidos ante la OEA, John Maisto, había desarrollado la misma tesis. Allí Maisto -antiguo colaborador de Condoleezza Rice para América latina, mientras la actual canciller de Bush estaba al frente del Consejo de Seguridad Nacional- dijo que para combatir la pobreza y asegurar la gobernabilidad debían garantizarse el entorno jurídico, la innovación y la capacidad empresarial, retirando obstáculos a la inversión. En otras palabras, para la visión del gobierno de Bush la estabilidad institucional produce progreso económico, no al revés.

El gobierno argentino, que se viene expresando por la voz de Taiana, tiende a estar más cerca de las posturas del Brasil de Lula y, sobre todo, del bolivarianismo de Hugo Chávez, el presidente de Venezuela. Chávez admitió participar de una cumbre de la que está deliberadamente excluido Castro. Pero pretende que en ella se censuren las políticas « neoliberales» que dominaron los años '90 en la región. Esta pretensión es la que viene demorando la redacción del documento final, que se sigue negociando esta semana en Washington. Algunos diplomáticos que participan de ese proceso temen que, al final, suceda con ese texto lo que ocurrió con el de la Cumbre del Milenio, que se desarrolló en setiembre, simultáneamente con la Asamblea General de las Naciones Unidas. El embajador norteamericano, John Bolton, introdujo tantas correcciones en los borradores (700), que el texto perdió claridad, en especial sobre las tareas que deben emprenderse.

«Lo que se nos está proponiendo es aplicar recetas que ya han fracasado», se quejaba ayer el embajador venezolano ante la OEA, quien manifestó que por la vía de la defensa de la libertad de comercio los Estados Unidos pretendan hacer una referencia favorable al ALCA, iniciativa a la que también Itamaraty se resiste.

• Temor

Aparte de estas tratativas, en las reuniones preparatorias de Washington existe algún temor por la agenda que rodee a la cumbre de presidentes. Este diario ya se refirió varias veces a la reunión de empresarios del continente en la cual los representantes de la Argentina preparan, impulsados por el gobierno de Kirchner, un arrepentimiento sobre lo sucedido en los '90 en materia económica (la redacción le fue encomendada a un noventista clásico como Carlos de la Vega, presidente de la Cámara Argentina de Comercio, hoy cercano a Julio De Vido).

El otro «detalle», que puede generar alguna tensión con los Estados Unidos, es la realización de contracumbres, con algún tipo de tumulto en las cercanías de Mar del Plata. Por las dudas, en su afán de cubrir todos los tableros, Kirchner está alentando la realización de una «Cumbre de los Pueblos», de la que participarían organizaciones contrarias a los Estados Unidos pero cercanas a su administración -sobre todo «piqueblandos»-. Curioso: al frente de esa contracumbre sería puesto el mismo vicecanciller Taiana, que participa de la que tendrá como figura principal a Bush.

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