Ratificó la Justicia fecha del 27 de abril para elecciones
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Ley de Glaciares: cómo votó cada diputado
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El Gobierno logró la reforma de la ley de Glaciares con otro aval de las provincias en Diputados
Esa sentencia en el caso Salvatierra contuvo una expresa indicación a los jueces electorales de que se abstuviesen de hacer declaraciones de inconstitucionalidad por fuera de esa doctrina.
En eso se basaron la jueza Servini y ayer la Cámara al rechazar el pedido de ilegalidad de la nueva ley de acefalía (Ley 25.716, que modifica una anterior, la 20.972) y del llamado a elecciones hecho por Monner Sans.
La nueva ley de acefalía la sancionó el Congreso de la Nación para sumar a la lista de ciudadanos que pueden asumir la presidencia de la Nación en caso de acefalía a los candidatos electos en las urnas al momento de producirse esa circunstancia.
En la anterior norma se había establecido que el reemplazo de un presidente que renuncie o muera mediante la Asamblea Legislativa recayese en un legislador o gobernador, es decir funcionarios surgidos del voto popular.
Como esta reforma se hizo apurada por la presentación adelantada de renuncia al 25 de mayo por parte de Eduardo Duhalde, el Congreso quiso cubrir la eventualidad de que ese día se aceptase la resignación del actual presidente al cargo pero que hubiera ya elegido un nuevo mandatario, de manera de evitar que hubiera otro presidente provisional en el interregno entre renuncia y asunción.
El argumento de Monner Sans fue que sumar a un presidente electo a la lista de los ya efectivamente en su cargo quebraba un principio de legitimidad de origen que debía preservarse. Por un principio de traslación, el demandante reclamó que junto a la nueva ley de acefalía fuera declarada la inconstitucionalidad también del llamado a elecciones para el 27 de abril.
La confirmación de la fecha que surge de esta decisión de la Cámara Electoral parece extemporánea porque los hechos han ratificado el proceso. Algo que no ocurría cuando Monner Sans presentó la demanda, que se interpretó como funcional a un proyecto del duhaldismo de inducir por alguna vía una suspensión del llamado a elecciones al 27 de abril. Esta había sido una decisión de Duhalde -en realidad pensada para noviembre pasado pero postergada por las incidencias de la interna partidaria-dictada por el temor a las consecuencias en la opinión pública de la violenta muerte de dos activistas piqueteros en el puente de Avellaneda en junio pasado.
Sobre finales de año, y al calor de la refriega con los menemistas por el control partidario, el duhaldismo lanzó un plan -a la postre frustrado, como tantos otros-para postergar este adelantamiento de las elecciones y llevar la fecha a octubre.
En ese lapso, creyeron los duhaldistas, el propio Presidente hubiera intentado recuperar su deteriorada imagen y lanzarse él mismo como candidato presidencial para un nuevo mandato desde el próximo 10 de diciembre.
Los efectos de los dos congresos de Lanús y la escasa repercusión en el público de los candidatos oficiales (José Manuel de la Sota, y más tarde Néstor Kirchner) terminaron por sepultar ese proyecto de Olivos al que hubiera servido de manera impecable -de confirmarse la mutua funcionalidad-la demanda ahora caída de Monner Sans.




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