8 de marzo 2005 - 00:00

Reaparecen piqueteros, ahora con agenda para las elecciones

Es un equilibrio difícil: colectar votos entre un público que, en general, reniega de sus métodos de protesta. Ese es el desafío que los principales caciques piqueteros deberán enfrentar este año en que serán candidatos y, al mismo tiempo, seguirán con la cara pintada.

Volcados a la batalla electoral, los máximos grupos de desocupados comenzaron a bosquejar cómo combinarán campaña y piquete durante este año, sin perder en ninguno de los dos terrenos: espantar votantes o quedar a la saga de otras tribus combativas.

Dos de los clanes más poderosos del universo piquetero enfrentan ese dilema y rastrean la fórmula de ese balanceo fino: el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) de Raúl Castells y el Polo Obrero (PO) de Néstor Pitrola.

El primero propone a Nina Castells como candidata al Senado por Buenos Aires; el segundo alienta la postulación de Pitrola como diputado por el mismo territorio. Salvo que logren, como proponen algunos (ver vinculada), una alianza de la ultraizquierda, irán con boletas enfrentadas.

Lo mismo ocurre, un espejo de la atomización de los partidos de izquierda locales, con otros grupos. Otro núcleo relevante es Teresa Vive de Gustavo Giménez, ligado al MST, aliado al Partido Comunista (PC) en Izquierda Unida. A su vez, el PC tiene al Movimiento Territorial de Liberación (MTL) de Carlos Chile como brazo piquetero.

Tanto Giménez como Chile, quizá no en sitiales relevantes como Nina Castells o Pitrola, serían candidatos en las próximas elecciones.

• Posturas

¿Cómo influirá en la actividad piquetera que muchos de sus mayores referentes sean candidatos? Hay posturas encontradas. Los abstencionistas sugieren que eso podría tergiversar el reclamo piquetero porque los grupos priorizarán la seducción de electores sobre la profundización del reclamo social.

Es, si se quiere, un versión operativa del debate remanido -aún vigente entre muchos sectores de izquierda- respecto a si la Argentina, luego del 19 y 20 de diciembre de 2001, ingresó en un estado prerrevolucionario o no.
La revolución desde la calle o desde las bancas.

Ahora, se repite con otro formato. Los abstencionistas creen que el sistema electoral no sirve para «el cambio». Con matices, confluyen en esa idea la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de
Juan Carlos Alderete, CUBa de Oscar Kuperman y el MTD Aníbal Verón de Juan Cruz Daffunchio, entre otros.

Los electoralistas, en tanto, sostienen que competir en las elecciones fortalece y se ensambla con la
«lucha social». Pitrola, por caso, anda de gira por la provincia y los actos son asambleas donde, dice, además de buscar votos potencia la actividad militante.

«Más que dispersar, vamos a redoblar la lucha social»,
señala Pitrola.

El MIJD, en tanto, decidió apuntar por ahora a la tarea piquetera y dejar para más adelante la agenda de campaña.
Nina Castells, luego de algunos actos de presentación de su candidatura en el verano, ahora volvió a concentrarse en la cuestión organizativa del grupo que creó Castells.

• Líneas similares

«Como no tenemos recursos para hacer campaña como los grandes partidos, nuestra campaña será la protesta en la calle», asegura Ovidio Pepe, vocero del MIJD.

A su modo, Teresa Vive y el MTL aseguran que mantendrán líneas similares: la actividad proselitista se combinará con la piquetera.

Por eso, a pesar de
la contradicción que abruma a los jefes de las agrupaciones, para el gobierno puede ser una mala noticia: urgidos a instalarse en la agenda pública de cara a las elecciones, algunos grupos agudizarán su acción callejera como comenzó a notarse esta semana (ver vinculada).

La encrucijada que enfrentan sus ex compañeros, no preocupa a
Luis D'Elía, piquetero y potencial candidato por el kirchnerismo: aunque todavía reivindica su origen piquetero, el líder de la Federación de Tierras y Vivienda (FTV), «encajonó» la lucha callejera.

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