Rechazaron separación de la Sra. de Kirchner de juicio a Moliné
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Miradas cruzadas: actívisima, ayer, Cristina de Kirchner al defender su papel como presidenta de la comisión juzgadora en el Senado de Eduardo Moliné O'Connor pese a ser la esposa del Presidente, que dio la orden política de iniciar la causa.
En la víspera, la Comisión de Asuntos Constitucionales, que encabeza la señora de Kirchner y que sustancia ahora el enjuiciamiento, desestimó el planteo de los patrocinantes de Moliné. Primó la opinión del PJ oficial, animado por Pichetto, Malvina Seguí, Guillermo Jenefes, Marcelo Guinle y la silenciosa duhaldista Mabel Müller, más la kirchnerista extramuros Vilma Ibarra. En minoría, Eduardo Menem y la salteña Sonia Escudero pidieron más tiempo para analizar este caso, y el radical Raúl Baglini solicitó permiso para excusarse a raíz de que tiene expedientes con su firma de abogado ante la Corte.
Llamativamente, la adolfista Liliana Negre de Alonso se ocupó de desvirtuar la demanda de Badeni, desde el punto de vista jurídico. La sanluiseña, obligada a estudiar doctrina y jurisprudencia, viajó en micro (no disponía de vuelos) desde su provincia para llegar a tiempo a la comisión y exponer ahí argumentos en favor de Cristina de Kirchner. «No hay antecedentes», explicó Negre. «Hasta el mismo Moliné sostuvo en un fallo que era improcedente la recusación en base a artículos de prensa», concluyó la delegada de San Luis.
La romerista Escudero no se privó de poner en duda la transparencia del juicio. «Me hago responsable de garantizar el debido proceso y el derecho a la defensa», subrayó Negre. «Sería más transparente si se abstuviera», se animó en voz baja la colega de Salta.
Lo más jugoso fue el fugaz contrapunto entre «madame Guillotine» -como apodan en secreto a la Kirchner varios senadores- y Menem.
Cristina de Kirchner: Mire, señor senador, yo no voy a aceptar que se me pida la recusación por ser cónyuge, sería lo mismo si alguien recusara a un legislador por ser hermano... No puedo dar explicaciones por haberme casado con Néstor Kirchner, y porque éste haya llegado a la presidencia.
Eduardo Menem: No me cabe el sayo: no me pidieron la recusación. Me parece (suaviza el tono) que la calidad de cónyuge no sería causal suficiente de recusación.
La situación de Baglini también dio lugar a otro cruce entre ambos.
C. de K.: Si el senador piensa que hay intereses contrapuestos entre ser abogado y senador, tendría que definir si hay o no incompatibilidad y obrar en consecuencia.
E. M.: El juicio ante la Corte es previo a su condición de senador, por lo que se desprende de los dichos de Baglini. Pero me parece que podríamos tomar 48 horas de tiempo para analizar el caso.




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