Nina
Peloso, al
frente del
Movimiento
Independiente
de
Jubilados y
Desocupados
(MIJD),
reclamó en
la CGT a
Hugo
Moyano por
la libertad
de su
esposo,
Raúl
Castells.
Un numeroso grupo de activistas del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), encabezado por la dirigente Nina Peloso, marchó ayer desde el Obelisco hasta la sede de la CGT, donde entregó un petitorio en reclamo de «un pronunciamiento para la libertad» del jefe de la organización, Raúl Castells, preso por una supuesta extorsión a un local de la cadena McDonald's. «Hoy nos movilizamos y hemos entregado un petitorio para reclamar un pronunciamiento de la central obrera sobre la situación judicial de Raúl Castells y también sobre su libertad», dijo Peloso al ser consultada.
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La esposa de Castells -también candidata a senadora por el Frente Trabajo y Pueblo (FTyP)- volvió a insistir en que la detención del dirigente -hoy cumple 37 días de huelga de hambre en el hospital de Marcos Paz- «forma parte de una operación política del gobierno nacional y del provincial». «Los gobiernos no quieren que Castells sea candidato porque lucha, porque se moviliza y pelea por trabajo digno y por comida para los millonesde excluidos», remarcó Peloso.
La comisión del MIJD fue recibida en la sede de la CGT, en la calle Azopardo, por los dirigentes Juan Manuel Palacios, Luis Barrionuevo y José Luis Lingieri, minutos antes de la realización del acto central que entronizó a Hugo Moyano como único secretario general de la central obrera. «Puntualmente, lo que planteamos es que esta nueva CGT se solidarice con la libertad de Raúl Castells, en especial, Moyano, que lo conoce mucho», relató Peloso. En su discurso, ya como únicosecretario general, Moyano lamentó que Castells, «equivocado o no» esté preso «mientras están sueltos los que se afanaron el país». Le faltó agregar a Luis D'Elía, el piquetero kirchnerista que tomó por asalto una comisaría de la Policía Federal y sigue libre.
Castells -quien se encuentra detenido por una causa judicial iniciada tras un acto frente a un local de McDonald's, en diciembre pasado, por un presunto acto de extorsión porque pedía comida- se encuentra internado en el hospital de Marcos Paz, donde -por su protesta- ha perdido más de 12 kilos y tiene problemas de hipertensión.
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