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Algo parecido ocurrió con la Legislatura de Buenos Aires en el año 2000, que terminó siendo una Cámara pulverizada en casi 20 bloques. Inmanejable para cualquier propósito serio de administrar con eficacia.
El primer efecto de este récord es que la presidencia de la Cámara comenzó a plantearse la necesidad de reformar el reglamento. El gobierno de
El miércoles por la noche, esos mismos legisladores debutaron, todos de punta en blanco y firmes en sus bancas, y dieron por finalizado en el mismo acto el 121 período legislativo. Los nuevos, incluso, tuvieron que aprender en su debut las artes básicas para dejar la Cámara sin quórum cuando no se puede frenar el tratamiento de un tema conflictivo.
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