16 de marzo 2006 - 00:00

Recorta apoyo Kirchner a gobierno de Telerman

Jorge Telerman,ayer, enel SalónBlanco delpalaciomunicipal,donde ofrecióla primeraconferenciade prensa trasasumir, ellunes pasado,en reemplazodel destituidoAníbal Ibarra.
Jorge Telerman, ayer, en el Salón Blanco del palacio municipal, donde ofreció la primera conferencia de prensa tras asumir, el lunes pasado, en reemplazo del destituido Aníbal Ibarra.
«¿A quién le importa?», sentenció ayer Jorge Telerman sobre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que le está alargando la prestación de apoyo, por el momento, para el armado de su gabinete.

Ante la requisitoria de un cronista -ayer, en una larga y tediosa conferencia de prensa en el Salón Blanco del palacio municipal- sobre si su relación con el jefe de los ministros era realmente ríspida, a toda respuesta, el nuevo titular del gobierno porteño se preguntó: «¿a quién le importa?», y la frase, aun con sonrisa e ironía, terminó de lastimar al kirchnerismo porteño, que a esa hora ya había levantado una cita con el mandatario, precisamente para conversar sobre el armado del nuevo gabinete.

La reunión estaba pautada con el sindicalista amigo del gobierno Víctor Santa María (secretario general del PJ Capital) y el titular de la bancada kirchnerista de la Legislatura, Diego Kravetz.

Como excusa para posponer la cita, los kirchneristas aludieron a que por el mediodía Telerman se había entregado a una comida con los macristas Diego Santilli y Santiago de Estrada. «Si prioriza esa relación...», se quejaron. Pero lo cierto es que hay malestar aún en la Casa de Gobierno, ya no por la destitución de Aníbal Ibarra, sino por algunas escenas de la jura del nuevo jefe de Gobierno porteño.

• Imagen

Uno de esos resquemores lo describen por las presencias en el recinto, el lunes pasado cuando asumió Telerman ante la Legislatura porteña: «La Iglesia, un rabino, el jefe de Policía y el del Ejército, ésa es una imagen anti-Kirchner», presumió de soldado uno de los hombres que rondan en los acuerdos de gobernabilidad entre la Ciudad y la Nación.

Le faltó quizá agregar a ese interlocutor que ese día
Hebe de Bonafini debió retirarse de la Legislatura sin entrar al recinto porque le aseguraron que no había más lugar en los palcos, aunque sí estuvo Estela de Carlotto. Otra de las situaciones que ven con tensión es que en su discurso Telerman habló de los padres de los fallecidos en Cromañón comparándolos con las Madres de Plaza de Mayo.

«Equivocados o no, los desaparecidos sabían a dónde iban, querían cambiar el país y estos chicos sufrieron una tragedia cuando iban a bailar»,
explicó el malhumor otro de los allegados al despacho de Alberto Fernández.

Con más practicidad, altos funcionarios más compenetrados en sus quehaceres que en la interpretación de las palabras aseguraron que días más o días menos se llegará a un acuerdo con la Capital Federal, pero que la consigna es que «ninguno de los que asuma funciones en el gobierno de Telerman lo hará como apoyo del Presidente». Nadie sabe por estas horas cuál es la verdadera razón que motivaría a Kirchner a dar tal consigna, pero de todos modos en la oposición sucede algo similar.

«Lo apoyaremos pero no cogobernamos»,
aseguran los macristas, que admiten que «alguno podrá hacer un acuerdo para participar en cargos menores, siempre pasa, pero es a título personal».

«No es un gobierno peronista»,
marcó Telerman otra vez en público y aseguró que continuará el plan de obras públicas que inició el gobierno porteño, pero no formalizó anuncios de gabinete.

• Estampas

El nombramiento de Javier González Fraga, sin embargo, ya se piensa como titular de un ente de planificación y no a cargo del Ministerio de la Producción, para el cual sigue buscando Telerman un economista de renombre.

Mientras tanto las estampas en el palacio municipal, mientras
Telerman era seguido con atención por movileros de radio y TV, daban cuenta de un ir y venir de empleados con cajas de mudanzas de los funcionarios que ya saben que deben dejar sus puestos. Por ejemplo, presenció la conferencia de prensa la arquitecta Silvia Fajre, quien reemplaza a Gustavo López en Cultura, mientras que Telerman fue escoltado por Oscar Feito, en lugar de Daniel Rosso, quien ayer terminaba su gestión a cargo del área de Comunicación.

«Es una continuidad que tendrá mi impronta»,
terminó admitiendo Telerman de su gobierno, el que espera poner en marcha una vez que reciba luz verde del gobierno nacional para lo que llaman «un gobierno pluralista», con funcionarios de variadas porciones del peronismo, ibarristas residuales y socialistas en puestos de menor jerarquía, quienes aún no decidieron en forma partidaria si se quedarán.

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