10 de noviembre 2006 - 00:00

Reelecciones: tormenta sobre alcaldes

Felipe Solá
Felipe Solá
Con el fracaso de Carlos Rovira, que detonó un efecto dominó sobre Felipe Solá y Eduardo Fellner, el debate sobre las reelecciones continuó con la escalada: en Buenos Aires, el kirchnerismo, empuja una ley para limitar los mandatos de los intendentes.

Cuando Felipe Solá todavía no fantaseaba con el atajo del artículo 123 y tenía un trato duro y difícil con los alcaldes del conurbano, hizo circular -y hasta envió a la Legislatura- un proyecto para limitar a una reelección la permanencia de los jefes comunales.

La propuesta, que modifica la Ley Orgánica de las Municipalidad, establece que el mandato actual debe computarse como el primero. Es decir: los jefes actuales, en caso de ser reelectos en 2007, terminado su turno en 2011, nunca más podrán volver a ser jefes comunales.

El proyecto -que no requiere una reforma de la Constitución- reduce también a dos mandatos la reelección de concejales y de legisladores provinciales.

Brava y provocativa, la iniciativa generó la rebelión de los caciques del Gran Buenos Aires, que empujaron para que muera antes de nacer. Y así fue: el texto llegó al Senado pero, «diálogo» mediante, terminó en un rincón poco iluminado.

Pero, como era previsible, con el tumulto que desató la derrota de Rovira en Misiones, que derivó en los renunciamientos de Fellner y Solá, desde el kirchnerismo se desempolvó aquella iniciativa y ahora un puñado de legisladores se anima a pedir su tratamiento.

  • Imitable

    «La actitud del gobernador Felipe Solá de renunciar a la posibilidad de ser reelecto debería ser imitada por aquellos intendentes que llevan más de un período ejerciendo su mandato», dijo el senador del Frente para la Victoria, Hugo Gómez.

    En la misma línea, se mostró el diputado de FpV Juan Bautista Zitti. «Como legisladores nos sumamos al pensamiento de que no es sano para la política las reelecciones indefinidas», dijo el legislador alemnense y agregó: «Si no cambiamos vamos a sepultargeneraciones de jóvenesdirigentes».

    A su vez, la senadora Adela Segarra consideró «positivo» que se reabra el debate acerca de los límites para las reelecciones «debería ser imitado por varios intendentes que llevan varios mandatos encima y están asociados en el imaginario colectivo a prácticas políticas fuertemente cuestionadas».

    La historia tiene varias etapas:

  • La pulseada del año pasado quedó saldada con una especie de tregua entre Solá y los barones del conurbano. Cada tanto, como si tuviese un ancho bajo la manga, el gobernador amagaba con revivir esa norma. Luego todo cambió: cuando este año, Solá lanzó la idea de la re-re, buscó la adhesión de los alcaldes y el proyecto para limitar las reelecciones quedó enterrado.

  • Pero esa idea se derrumbó y en La Plata, con Solá fingiendo estar distraído, le hicieron una transfusión al proyecto original, y un puñado de senadores y diputados, entre ellos Hugo Gómez, Adela Segarra y Juan Bautista Zitti, salió a reimpulsar aquella norma.

  • En parte, el PJ ortodoxo, con José María Díaz Bancalari a la cabeza, es corresponsable de que eso haya ocurrido. Además del dolor de la caída del plan Solá, a los kirchneristas bonaerenses -incluso a los que no simpatizaban con el gobernador- les indignó que el PJ ex duhaldista se lance con tanta fiereza sobre Solá. En una reunión que tuvo Alberto Balestrini con los diputados nacionales del FPV el tema estuvo presente y no precisamente se escucharon elogios.

  • Como el PJ oficial, buena parte de los intendentes del conurbano, celebraron el tropiezo del gobernador. Desde La Plata, casi de inmediato, le devuelven la cachetada: en la Legislatura anunciaron ayer que pedirán el tratamiento del proyecto que reduce las reelecciones a un mandato.

  • No es un dato menor: 53 intendentes de los 134 de la provincia tienen más de un mandato en sus municipios. En el conurbano, 90% lleva más de un turno, o consecutivos o regresados, como es el caso de Juan José Mussi que fue jefe de Berazategui a principios de los 90 y volvió a serlo en 1999, o Baldomero «Cacho» Alvarez, que gobernó Avellaneda hasta el 99 y volvió en 2003. Manuel Quindimil es el caso emblemático: está en Lanús desde 1983 y ya había estado en 1973 hasta que se produjo el golpe de 1976.   

  • Sobre la tropa pejotista, sean K de antes o después de octubre del 2005, los kirchneristas ultras quieren descargar un castigo ejemplar. Edgardo Depetri, diputado nacional, dijo que hay que limitar las reelecciones de los jefes comunales o éstos «deben autoexcluirse» para permitir «nuevo aire en los municipios». Es de imaginarse una larga lista de alcaldes anotándose en la lista de los «yo me voy» para « renovar». Lo mismo plantea, con más crudeza, Luis D'Elía.

    P.I.
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