19 de julio 2002 - 00:00

Refuerzan la custodia de la familia Menem

El clima de agresividad creciente en la política, entre amenazas y hechos serios como los de ayer en Santiago del Estero, le hicieron pedir a Carlos Menem a las autoridades que «garanticen la seguridad de los ciudadanos en general y del desarrollo transparente y pacífico del proceso electoral».

El círculo del ex presidente sigue conmovido por la noticia de que uno de los asesinos del custodio de su hermano Eduardo, senador nacional, fue liberado en enero pasado pese a tener una condena firme de 25 años de prisión por ese hecho.

La familia de E. Menem sufrió además hace dos meses un secuestro exprés de un hijo y desde que se conoció la libertad de ese condenado se reforzaron los controles de seguridad de la familia.

Nunca se dijo que aquel asesinato de un custodio de E. Menem fuera un atentado, pero apenas se enteraron de que el juez de Ejecución Penal porteño Néstor Narizzano dejó en libertad a Carlos García, aunque estuviera condenado, los agentes que investigaron ese crimen se lo comunicaron al senador.

Desde enero pasado ese criminal, con último domicilio, no ha sido capturado por la Policía. El juez intentó justificarse ayer en que el Registro de Reincidencias no le comunicó que García tenía esa condena y que por eso ignoraba todo sobre este delincuente.

Ayer el diputado nacional del PJ de Buenos Aires, Jorge Casanovas consideró como un «grave incidente» que el juez Narizzano hubiera tomado esa medida.

Por eso pidió al presidente del Consejo de la Magistratura,
Julio Nazareno, que se inicie una investigación sobre «la responsabilidad
jurídico-política que le cabe a este magistrado, ante la conmoción social que generan hechos de esta naturaleza, que afectan seriamente la prestación del servicio de justicia»
. La antesala, claro, de un pedido de juicio político.

•Condena firme

El 5 de marzo de 1999, el Tribunal Oral número 16 condenó en un fallo unificado a García a 11 años de cárcel por los delitos de «robo calificado» y «robo y lesiones». Meses más tarde, en setiembre, el mismo tribunal oral condenó a García a 25 años de reclusión por haber matado al policía Aníbal Sopeña durante un intento de robo a la casa del senador nacional por el PJ Eduardo Menem. En diciembre de 2001, el fallo de esta última causa queda firme luego de fracasar las sucesivas apelaciones, pero sorpresivamente un mes después, en enero de 2002, García quedó libre por orden del juez Narizzano.

Ese magistrado otorgó la inmediata libertad del condenado en la causa por los robos, en la cual había recibido una condena en su contra de 11 años de cárcel, sin tener en cuenta la pena de 25 años de reclusión por el homicidio. Finalmente, el hombre recuperó su libertad y actualmente es buscado intensamente por la Policía.

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