27 de noviembre 2001 - 00:00

Riesgoso: sindicatos ponen ya precio a la concertación

Los sindicalistas se transformaron en el principal obstáculo para la concertación convocada por Fernando de la Rúa: ayer anunciaron que recién mañana debatirá en el consejo directivo de la CGT si concurren o no al acuerdo con empresarios, políticos y la Iglesia, previsto para el jueves en la Casa Rosada.

En la víspera, Rodolfo Daer y compañía condicionaron la participación a que el gobierno dé marcha atrás con el recorte de asignaciones familiares, que se mantenga el aguinaldo y se suspenda el llamado a negociaciones colectivas de salarios. «Reclamamos que se deje sin efecto la iniciativa de la ex ministra Patricia Bullrich de eliminar el salario familiar», le puso precio a la foto con De la Rúa el mismo secretario general de la central obrera.

Con el peligro latente de que la negociación derive en un pacto negro, los gremios tendrán una previa hoy mismo, a las 11. Aunque, en apariencia, la cita -casi secreta- será para dirimir algunas querellas domésticas que pueden minar el camino de la concertación.

El gastronómico Luis Barrionuevo sería el principal interesado en discutir con los demás caudillos sindicales un decreto que habría acordado el mercantil Armando Cavalieri con el Ejecutivo. El gastronómico y senador electo habría objetado que ese decreto -referido a obras sociales- sólo beneficiaría a Comercio y no a los demás consorcistas de la calle Azopardo.

El gobierno seguirá hoy armando la agenda del acuerdo. Hoy, desembarcarán en la Jefatura de Gabinete los diputados aliancistas, encabezados por el frepasista rebelde Darío Alessandro (es uno de los pocos que sigue manteniéndose en el oficialismo, a pesar de que el bloque Frepaso decidió por amplia mayoría independizarse) y el radical Horacio Pernasetti.

La incógnita de los legisladores es si Chrystian Colombo, el RRPP de la Concertación, les hablará de modificar impuesto a los combustibles -que significa que el Estado se quede con la diferencia de la renta petrolera- y del ofrecimiento de los empresarios de armar un fondo patriótico de aportes privados, a cambio de que el gobierno desista del impuesto de emergencia a las ganancias.

Con respecto al «aporte patriótico», se evaluaron varias posibilidades en charlas preliminares gobierno-empresarios, como que algunos grupos empresarios con alta rentabilidad adquieran un bono que pueda rescatarse en el término de dos años.

También se analizó la posibilidad de un giro en el destino de los fondos de combustibles, en caso de una baja a nivel internacional del crudo.
Como el precio del crudo cae en el mundo y, por ende, debe bajar en el mercado doméstico el valor del combustible, en lugar de registrarse esa quita, el Estado puede retenerla para oxigenar el presupuesto sin crear nuevos impuestos y destinar ese monto a recomponer salarios.

De la Rúa se ilusionó ayer delante de los movileros y aseguró que espera que sea un éxito la convocatoria. El Presidente consideró que «ésta es una semana muy importante» para el país, aseguró que desde el Poder Ejecutivo se trabajará con fuerza, y agregó: «Estamos todos convocados para esta tarea, todo el gobierno y toda la sociedad».

Carlos Ruckauf
, a su vez, reclamó ayer que la concertación convocada por el gobierno nacional no sea «para una foto», sino «con lápiz y papel en la mano para acordar puntos concretos». «Espero que haya aprendido el gobierno de las experiencias anteriores. Mi vocación es, cada vez que el Presidente nos convoque, concurrir y expresar nuestro punto de vista», subrayó el gobernador.

Ruckauf
insistió en proponerle al oficialismo algunas ideas que viene impulsando y que, cree, aún no se han hecho realidad. El mandatario peronista volvió a pedir un acuerdo entre el Presidente y los gobernadores para «bajar de un solo saque el IVA, con shock, de 21 a 15 por ciento».

En declaraciones formuladas al ingresar en un hotel céntrico para participar del III Encuentro del Club de las Regiones, Ruckauf insistió, además, en que se eliminen los
«impuestos distorsivos en todo el territorio nacional». También reclamó que el gobierno concrete su anuncio de «una agencia social que se ocupe de hacer el total del trabajo de los planes sociales de la Argentina, para que haya una mejor utilización de los fondos y dar el mejor resultado a la gente».

José Ignacio de Mendiguren, titular
de la UIA, reconoció que «en la reunión de Olivos (que mantuvieron con el Presidente el domingo), hubo propuestas para recaudar más sin caer en medidas que vuelvan a restringir la demanda». «Nuestra idea fue tener, de aquí a seis meses, una reforma impositiva integral y no tocar más impuestos, pues no podemos estar emparchando siempre», concluyó.

Preocupación empresarial

Los empresarios se mostraron «preocupados» por la posibilidad de que los gremialistas se autoexcluyan de la «foto de la unidad». La solución en la que trabajan es utilizar parte de lo que se recaudaría en la ampliación retroactiva del Impuesto a las Ganancias a financiar justamente la devolución de los salarios familiares.

De lograrse este objetivo, el escenario siguiente tendría a la CGT de Rodolfo Daer
dando su respaldo explícito a la iniciativa de la alianza Grupo Productivo/ABA; el grupo capitaneado por el camionero Hugo Moyano, en cambio, apoyaría desde el silencio: habría un preacuerdo en no sumarse al grupo empresario/sindical, pero tampoco lo boicotearía. Desde ya, como toda promesa hecha desde ese sector, habrá que tomarla con pinzas.

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