Adalberto Rodríguez Giavarini llega hoy a Londres con la valija llena de reclamos por la hostilidad de los kelpers hacia el gobierno nacional. Y la expectativa generada en el empresariado británico por la crisis argentina. Las quejas ante Gran Bretaña aluden a graves distorsiones que habrían realizado funcionarios de las islas de hechos ocurridos en el Atlántico Sur, relacionados con la pesca y maniobras de un avión de la Prefectura Naval Argentina. En las charlas reservadas se esperan consultas por la marcha del millonario juicio contra el Estado británico planteado por productores de Balcarce, a punto de resolverse en la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial.
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El titular del Palacio San Martín sostendrá que la enemistad de los kelpers lesiona el clima de cooperación y confianza que la Argentina y el Reino Unido se ocupan de construir en los temas de recursos marítimos.
El canciller llega al Reino Unido invitado por el nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Jack Straw. Straw -ex ministro de Interior-pasó a la notoriedad luego de negar la extradición de Augusto Pinochet a España permitiendo que el dictador retornara a Chile por cuestiones de salud. Hoy, Giavarini revisará con el embajador en Londres, Vicente Berasategui, un tema de profunda preocupación: el clima de sospecha que generan los isleños con los vuelos de control marítimo realizados por la Prefectura Naval Argentina. El 30 de mayo, un avión Tornado de la Real Fuerza Aérea con asiento en Malvinas interceptó a una aeronave de la Prefectura matrícula PA-72 que realizaba una misión de control de pesca dentro de la zona económica exclusiva.
Autoridades de la fuerza comunicaron a la Cancillería el incidente y mencionaron que el caza británico no tenía armas y que sólo se limitó a efectuar un contacto visual. Sin embargo, el episodio fue distorsionado en las islas, interpretándose que era una maniobra de los argentinos para medir el grado de alerta que tienen los efectivos británicos de la guarnición Malvinas.
El gobernador isleño, Donald Lamont, accedió luego a una entrevista local dando crédito a la versión de que se trataba de verificar el alistamiento de las fuerzas militares.
Por la tarde, el canciller inaugurará la nueva Cámara de Comercio Argentino-Británica, cuya sede está ahora en la misma residencia de la embajada argentina. Allí estarán, entre otros, ejecutivos de la empresa CDC Group Plc. de capitales estatales. Nació hace 52 años como Colonial Development Corporation y luego varió su nombre por Commonwealth; ahora se conoce sólo por sus iniciales. CDC tiene 4,06% de CCI, concesionaria argentina de peajes, y pagó 10 millones de dólares por esa parte a la constructora Aragón, que fue la fundadora de CCI. CDC fue notificada en Londres, el 20 de noviembre de 2000 por acta de la escribanía londinense De Pinna, del millonario embargo preventivo que pesa sobre bienes británicos en el juicio contra la Corona plan-teado por productores de papa de Balcarce. El proceso está ahora en etapa de apelación en manos de los jueces Mariana Mariani de Vidal, Francisco de las Carreras y Martín Farrel, de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial.
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