14 de octubre 2002 - 00:00

Rodríguez Saá sigue campaña internacional en Miami

El adolfismo continuará hoy su proyección internacional con el debut de Alberto Rodríguez Saá, «campaign manager» de su hermano Adolfo en la American Conference, un seminario que convoca el diario «The Miami Herald» para escuchar lo que se dice por ahí sobre América latina. El viernes, Adolfo Rodríguez Saá estuvo en Montevideo, donde se entrevistó con el vicepresidente de Uruguay, Luis Hierro López ( Jorge Batlle está en China).

Alberto es la persona más gravitante en el sistema de decisiones de Adolfo Rodríguez Saá y eso le da más gravedad a la mesa que hoy debe compartir con el adversario más ácido de su hermano, el canciller Carlos Ruckauf. En panel de hoy lo completa el candidato Ricardo López Murphy y los tres deben exponer ante el auditorio del Council sobre sus percepciones sobre el futuro político de la Argentina.

El coordinador de esa mesa es el periodista Andrés Oppenheimer, quien escribió en su columna del «Herald» no hace mucho que una eventual presidencia de Rodríguez Saá podría incorporar a la Argentina en un «eje del mal» integrado por el Brasil de Lula, Venezuela de Chávez y, naturalmente, la Cuba de Castro.

Por eso a «Alberto», que viaja acompañado por el jefe de campaña Luis Lusquiños, el público le leerá los labios sobre varios temas.

El canciller no la tiene fácil; dudó de asistir porque teme que Alberto use esa tribuna para internacionalizar la denuncia sobre el golpe institucional que sacó a su hermano del poder en enero. La historia oficial del adolfismo dice que esa salida fue precipitada por una traición política de Ruckauf. Si en la mesa hay paz, ese encuentro dará lugar a otras especulaciones que ya circulan en Buenos Aires y que relatan las instancias de algún acuerdo entre el canciller y algunos adolfistas del cual es prensa su lugarteniente Esteban Caselli.

Movedizo como es, «Rucucu» juega su futuro en varios tableros. Retomó relaciones con algunos flecos del menemismo, cercanos a Eduardo Bauzá, y teje los términos de alguna paz. Por ejemplo, acordar y cobrar barato, lo que puede ser pedir una embajada de poca monta, por caso la representación en la ONU.

• Especulación

Según ha dicho el canciller a sus íntimos, su proyecto de largo plazo es envejecer lejos del Plata, o Italia donde tiene amigos, o la Costa Este de los Estados Unidos. Allí vive su hija y unos meses como embajador en la ONU de un Carlos Menem le bastarían para pavimentar su retiro como funcionario internacional. Es una especulación extravagante la de «Rucucu», pero le han funcionado antes otras extravagancias más modestas y llegó a ser ministro, legislador, vicepresidente y candidato presidencial. ¿Por qué no ahora una modesta embajada de contrafrente?

Este enrarecido clima con el que llegan estos invitados hoy a Miami motivó la principal ausencia, la de Carlos Menem o alguno de sus representantes para participar de esa mesa. Estaba entre los convocados originales como conferencista pero el ex presidente reclamó un trato más destacado frente a los otros ex mandatarios latinoamericanos (el ecuatoriano Gustavo Noboa, Alejandro Toledo de México, Alvaro Uribe por teleconferencia). No se sabe qué le ofrecieron a cambio, pero el riojano se bajó y trasladó la invitación a una funcionaria de su staff de campaña. Con eso el menemismo quedó de manera inconveniente porque está en plena campaña y todo suma, fuera del programa.

El programa de la American Conference incluye también al subsecretario de Estado, Otto Reich, polemista hace poco con el menemismo sobre corrupción en la Argentina; el representante comercial de los Estados Unidos Robert B. Zoellick; el lobbista y ex funcionario de Bill Clinton Mack McLartry, socio hoy de Henry Kissinger, comparte panel con el embajador argentino en Washington, Diego Guelar.

Otros personajes conocidos que estarán entre hoy y mañana en las sesiones que tendrán lugar en el Biltmore Hotel de Miami, Florida -donde se honra la suite que ocupó en vida Al Capone- son la ex funcionaria de Clinton Donna Shalala, el lobbista cubano-americano Luis Lauredo y el empresario local Carlos Tramutola.

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