Humberto Roggero hizo ayer su última despedida formal de la conducción del bloque justicialista para partir hacia Roma como nuevo embajador ante Italia. Con un brindis en su despacho del tercer piso del Palacio del Congreso, Roggero terminó una larga sucesión de reuniones destinadas a cerrar su ciclo como presidente del bloque PJ. Ya lo había hecho con los militantes peronistas de Río Cuarto, centro de su poder en el peronismo cordobés, luego en la quinta de Oraldo Britos con los diputados de la bancada y un encuentro en Olivos con Eduardo Duhalde.
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Ayer, dos militantes de la juventud peronista llegaron desde Río Cuarto en auto con las empanadas cordobesas que acompañaron el vino y el champagne en la despedida.
Mientras Roggero se despedía, los presentes miraban alrededor del enorme salón que oficia de despacho del presidente del bloque desde que el peronismo pasó a ser oficialismo cuando Raúl Alfonsín dejó la Presidencia. El detalle que todos observaban era obvio: la oficina tiene un solo escritorio -el resto son sillones, mesa de directorio y una pantalla gigante-y a partir de ahora la conducción del bloque recaerá en un triunvirato integrado por José María Díaz Bancalari, Jorge Obeid y Manuel Baladrón, un terceto que representa a duhaldistas, santafesinos y menemistas. Las apuestas se inclinaban ayer a que el primero ocupará las dependencias que ayer dejó Roggero.
El cordobés, famoso por su cerrado acento, sólo equiparable por inentendible al de su vocero, el riojano Carlos Oviedo Montaña, aprovechó la despedida para hacer una reseña legislativa del PJ en 2002. Este fue sin duda el peor año para el bloque peronista en materia de divisiones y discusiones internas. Al punto que Roggero, con su salud comprometida desde el famoso accidente automotor en viaje con su familia a Bariloche, había reconocido con amargura entre sus íntimos durante las últimas semanas que la «interna del partido consiguió perforar el bloque». La unidad del justicialismo en Diputados se había mantenido incluso durante el último tramo del gobierno de Carlos Menem, cuando las peleas con el duhaldismo originaron la formación del subloque federal bonaerense, una división que sólo existió para la popular, ya que esa agrupación estuvo dirigida por Eduardo Camaño, quizás el mayor aliado de Roggero en los cinco años y medio que se mantuvo en la conducción del bloque.
• Bloque propio
Ahora la situación es distinta: el menemismo formó bloque propio y vota en sentido inverso al peronismo oficialista, y las presiones de adolfistas, kirchnerianos y hasta lolistas se hicieron cada día mas evidentes. Aunque el proyecto de reunificación de la bancada se prometió ayer para el mes de abril.
Cuando el gobierno italiano le otorgue el plácet Roggero partirá a Roma, donde se hará cargo de la embajada argentina ante Italia: «El objetivo que nos fijamos fue recorrer un camino de equilibrio y cordura, sin dejarnos llevar por los extremismos y las falsas opciones que eran ajenas a la democracia», dijo ayer.
Pero más allá de los discursos, la promesa a los médicos y su familia de bajar la presión de trabajo -la secuela más grave del accidente es una insuficiencia respiratoria que lo tiene a mal traer-, ayer una duda quedó flotando en el aire. Hace unos días Roggero estuvo en Roma para preparar su desembarco en la legación que hoy dirige Elsa Kelly. Cuando volvió, el mismo día que Diputados aprobó el Presupuesto 2003, sus allegados le preguntaron por su futuro estilo de vida y con cierta amargura contestó: «Eso no es para mí, demasiado protocolo, demasiadas reuniones. No voy a aguantar», dijo.
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