Rusia aceptó aliarse a la OTAN para luchar contra el terrorismo
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Por su parte, el Congreso de Estados Unidos debatía anoche una resolución para darle al presidente amplios poderes para comandar la fuerza militar acompañados por un suplemento presupuestario de 20.000 millones de dólares. La sesión se vio demorada por la falsa alarma de un paquete sospechoso en el Capitolio, que obligó a interrumpirla por más de una hora.
• Reservistas
El Pentágono considera además convocar a miles de reservistas, lo que requiere una orden del presidente. Esta medida se tomó por última vez en 1991 a raíz de la Guerra del Golfo, cuando se sumó a 200.000 soldados.
Un plan especial de la fuerza aérea permitiría que los aviones ubicados en 26 bases de todo el país entren en acción «en sólo 15 minutos», indicó el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a la cadena CNN.
En la declaración del consejo conjunto permanente de la OTAN-Rusia, las potencias expresaron su «cólera e indignación por los actos bárbaros cometidos contra el pueblo de Estados Unidos».
La declaración conjunta destaca que «los aliados y Rusia ya han sufrido ataques terroristas dirigidos contra civiles, pero la horrible envergadura de los ataques del 11 de setiembre no tiene precedentes en la historia moderna».
Ambas partes también expresaron su «profunda compasión» con las víctimas y sus familias.
La OTAN informó al embajador ruso de la decisión adoptada el miércoles por el Consejo Atlántico de ayudar a EE.UU. en una eventual respuesta a los atentados terroristas, al admitir que pueden enmarcarse en su Artículo V, que fija la obligación de defensa mutua, «si se establece que fueron dirigidos desde el exterior».
Esta decisión que invoca por primera vez el artículo de la defensa mutua por ataque externo -desde 1999 se agregó una cláusula que incorporó al terrorismo como una eventual amenaza- llevó a que algunos analistas consideraran que se estaba propiciando desde la OTAN un ataque inminente a Afganistán. Esa posibilidad fue desmentida «de forma categórica» por el portavoz de la Alianza Atlántica.
En tanto China, tradicional aliado de los países árabes, expresó en un hecho sin precedentes que respalda una acción «contra el terrorismo internacional», pero pidió que se realicen consultas previas.
El presidente Jiang Zemin se comunicó telefónicamente con su par estadounidense para expresarle su apoyo, pero no definió aún los alcances de su participación en una eventual fuerza internacional.
La pata árabe en la coalición global es buscada también por el secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell.
EE.UU. exige posiciones concretas y definidas de los países árabes y musulmanes, lo que se plantea como un punto complejo debido a los intereses cruzados y las facciones internas de cada país.
El presidente iraquí Saddam Hussein advirtió al respecto que a los aliados árabes actuales y futuros de Estados Unidos les ocurrirá lo mismo que «les sucedió a los países vinculados a la Unión Soviética cuando ésta se derrumbó».




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