8 de abril 2005 - 00:00

Scioli entregó en Roma una carta de Kirchner

El vicepresidente Daniel Scioli tuvo ayer en la Basílica de San Pedro un sorpresivo encuentro con el rey Juan Carlos I de España, quien le presentó al jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy.
El vicepresidente Daniel Scioli tuvo ayer en la Basílica de San Pedro un sorpresivo encuentro con el rey Juan Carlos I de España, quien le presentó al jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y al líder del Partido Popular, Mariano Rajoy.
El vicepresidente Daniel Scioli le entregó ayer un mensaje de condolencias del gobierno al sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, el arzobispo argentino Leonardo Sandri (hoy, el responsable máxime del Vaticano), por la muerte del papa Juan Pablo II. La delegación se reunió también con otro connacional, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de Ciencias, y mantuvo un encuentro casual provocado por el rey de España, Juan Carlos I, quien les presentó al jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; y el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Los funcionarios de las embajadas ante Italia y el Vaticano debieron multiplicarse para poder estar en todos estos actos protocolares y en el aeropuerto de Fiumicino, cuando arribó el vuelo de Aerolíneas Argentinas que transportó a los ex presidentes Carlos Menem y Eduardo Duhalde, y al canciller Rafael Bielsa.

Scioli
, que encabeza la delegación que viajó a la Santa Sede, concurrió ayer al mediodía (8.30 de la Argentina) a la Secretaría de Estado del Vaticano, acompañado por el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; y el embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer. Allí se entrevistaron con el sustituto, monseñor Leonardo Sandri.

Durante el encuentro -que duró 25 minutos-, Scioli le entregó una carta de condolencias de Néstor Kirchner por la muerte del papa Juan Pablo II y una transcripción del discurso que Kirchner dio al país el día de la muerte del Santo Padre. Sandri «agradeció la carta enviada y hablaron de la participación del Papa en el diferendo argentino con Chile y lo que significó la Argentina para el Santo Padre», afirmó Oliveri a este diario. El arzobispo argentino también « comentó diferentes anécdotas que conocía sobre los viajes del Papa a la Argentina», agregó Oliveri.

Como cierre, Sandri le regaló a Scioli algo que en poco tiempo será un tesoro vaticano: la última medalla acuñada en conmemoraciónde los 26 años del pontificado de Juan Pablo II.

Minutos antes de ingresar a la reunión con Sandri, Scioli manifestó que «Roma es el centro de un encuentro de la fe y de la espiritualidad», en tanto que aseveró «hay que imitar las acciones que Juan Pablo II» impulsó durante su pontificado porque, señaló, «de esa manera vamos a poder hacer una mejor Argentina».

Antes se habían reunido con el obispo argentino Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de Ciencias del Vaticano. Este encuentro se realizó en un edificio, dentro de la Ciudad Estado, que se conoce con el nombre de «la Cassina de Pío IV».

• Sorpresa

El grupo argentino regresó a San Pedro por la tarde -donde Scioli volvió a orar-, y al salir de la Basílica se produjo un hecho notable. Scioli, Oliveri, Custer y el presbítero Guillermo Marcó, que los acompañaba, se vieron sorprendidos cuando el rey Juan Carlos I de España, que acababa de contemplar los restos del Papa, se salió del protocolo y se acercó a saludar al grupo argentino. Había reconocido a Scioli, a quien conoció de los tiempos de la motonáutica. Funcionarios y diplomáticos argentinos lo retribuyeron después a quienes acompañaban al monarca, al jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y al economista y líder del Partido Popular, Mariano Rajoy. El riguroso protocolo vaticano los tendrá hoy a todos separados: la delegación argentina con Scioli, Bielsa y Oliveri será ubicada en el sector reservado a los gobiernos; Menem irá al reservado a los ex presidentes, con George W. Bush y Bill Clinton; en tanto que Duhalde ocupará un lugar en los destinados a las representaciones de organismos internacionales, por su labor a cargo del Mercosur.

Las delegaciones tendrán cada una tres sectores: una primera línea de cinco funcionarios, una segunda de nueve y una tercera (fuera ya de la Basílica) de quince funcionarios.

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