4 de octubre 2007 - 00:00

Scioli promete asumir con ajuste

Antes de aterrizar en La Plata, cuando todavía faltan 24 días para una elección que lo ubica claramente como favorito, Daniel Scioli diseñó una reducción del staff oficial que prevé la eliminación de cien cargos políticos, desde ministerios a direcciones.

Fuera del simulacro de cautela autoimpuesto por el vice, que pide no hablar de « ministeriables» hasta la elección pero ya deslizó los nombres de los que lo secundarán en el gestión, Scioli confeccionó una reforma para aplicar un recorte en el costo político.

El plan, que requerirá de una modificación de la Ley de Ministerios en la Legislatura, contempla la fusión de seis ministerios para reducir a nueve los cargos del Gabinete. Además borrará del organigrama oficial secretarías, subsecretarías y direcciones.

«En total, se eliminarán unos cien cargos políticos», explicó Alberto Pérez, operador y futuro superministro sciolista que estará al frente de una megacartera que unificará gobierno y Jefatura de Gabinete. ¿Un émulo bonaerense del «todopoderoso» Alberto Fernández?

Además se ensamblarán Asuntos Agrarios y Producción -está en veremos quién queda al frente si Débora Giorgi o Fernando Vilella, quien parece ranquear mejor- y Desarrollo Humano con Trabajo, oficina hipersensible que ocupará Daniel Arroyo, hoy vice de Alicia Kirchner.

  • Reducción

    De ese modo, de los doce cargos que tiene el Gabinete actual, Scioli pretende reducirlo a nueve: además de las tres fusiones, seguirán Economía, Justicia, Educación, Seguridad, Infraestructura y Salud. La reducción es de 25%, mensaje para Mauricio Macri que planea achicar 20%.

    ¿Es probable un cambio de última hora? En el sciolismo dan ese detalle como definitivo, pero en su momento circuló con fuerza la propuesta para juntar Seguridad y Justicia. Fue, se afirma, un intento de León Arslanian para quedar al frente de ambas áreas.

    Es más: la integración de esas dos carteras apareció como una posibilidad para que Arslanian continúe como funcionario más allá del 10 de diciembre. No está, por ahora, en el diseño de Scioli que « prueba» al fiscal Carlos Stornelli para ocupar Seguridad.

    Así y todo, el vice/candidatosuele consultar a Arslanian -lo visitó no hace mucho- quien, en privado, confiesa no compartir el proyecto de Stornelli de reinstaurar la figura del jefe policial. De hecho, fue una de las claves de la reforma policial arslaniana. Capítulo cerrado. O casi.

    Precavido, Scioli avisó que la reducción del plantel político -de cargos jerárquicos- no implicará en un recorte de personal. El vice acostumbra usar una figura: «Hay que integrar a los gremios y a la planta permanente a la gestión». Un modelo que usó en Turismo y en el Senado.

    En el último tiempo, el candidato se ha visto más de una vez con los diferentes dirigentes gremiales bonaerenses. Por ahora, todas rosas. Nadie puede asegurar que el 11 de diciembre el trato varíe y los estatales se vuelvan belicosos como contra Felipe Solá.

    Respecto de la reforma, la pretensión del vice es «darle agilidad» a la administración, aventura que prometió -y en la que fracasó- más de uno. Carlos Ruckauf hasta armó una oficina para ese fin donde mudó a Ricardo Bozzani, con la orden de suprimir celulares y choferes.

    Resultado último: Bozzani dio de baja un puñado de teléfonos y logró la excusa para instalarse en La Plata. Más tarde lo cobijó Solá y lo convirtió, tras la salida de José María «Toco» González Fernández, en su privadísimo secretario General de la Gobernación.

    En el menú de variantes que tantea Scioli aparecen un sistema descentralizado para «informatizar» los trámites -personales o de empresas- y la apertura de un Centro de Atención al Ciudadano -en algún caso personal en otros vía Internet-para que recepción de quejas sobre el funcionamiento de los servicios que presta el Estado y de la administración pública.
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