Scioli, un triunfo propio que "volteó" el ballottage
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La votación provincial tuvo, a grandes rasgos, dos factores confluyentes:
1. La profusión de « colectoras» o boletas sumatorias produjo un efecto embudo: en el grueso de los distritos, la Casa Rosada habilitó dos o más listas K, con lo que tanto Scioli como Cristina de Kirchner recibieron votos de dos, tres o más «afluentes». Es más: el diseño concertador hizo que el FpV sume tanto desde el PJ más ortodoxo como Manuel Quindimil, radicales K como Gustavo Posse, socialistas y vecinalistas. Ese dato fue clave porque ensanchó el caudal del Frente para la Victoria (FpV), que le permitió compensar la mala -en algunos casos pésima -performance de la candidata oficial en las grandes ciudades, como Capital Federal, Rosario y Córdoba.
2. Funcionó, en paralelo, el efecto arrastre que inyectó el candidato a gobernador y benefició tanto a la primera dama como, en algunos casos, a los intendentes. ¿Qué cambió para que Hugo Curto, por citar un ejemplo, no haya superado 25% en 2005 y ahora haya casi duplicado el porcentaje de votos de dos años atrás? En aquel año fue colgado de Chiche Duhalde; éste, va detrás de Scioli y de Cristina de Kirchner.
Temprano, Scioli trotó por Tigre; luego, a las 10.30, fue a votar -a una escuela de Dique Luján -y al mediodía almorzó con su mujer, Karina Rabolini, su hija Lorena y un grupo de amigos, en su casa de ese distrito del conurbano norte. Allí esperó hasta que, a media tarde, apareció por su búnker.
Allí, sobre las 20, habló anunciando su triunfo junto a su vice Alberto Balestrini. Prometió convocar a los opositores y a los que «no me votaron» y «trabajar» para dar «más seguridad, tranquilidad y trabajo» a los bonaerenses. Lo escoltó parte de su futuro gabinete.
A esa hora, todavía no estaba despejada la incógnita sobre el segundo: Stolbizer, aliada de Elisa Carrió, y De Narváez, socio de Mauricio Macri pero sin candidato presidencial, pulseaban por quedar detrás de Scioli. La radical disidente tenía una luz de ventaja.
Con los pocos datos oficiales que se conocían anoche también se sumaba a esa disputa Ricardo Alfonsín, una de las franquicias bonaerenses de Roberto Lavagna.




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