19 de noviembre 2007 - 00:00

Se asegura el Presidente cuentas en paz en Congreso

Juan Domingo Perón
Juan Domingo Perón
Néstor Kirchner consguió la semana pasada un privilegio que sólo tuvo Juan Domingo Perón en sus dos primeras presidencias: el Senado le aprobó las cuentas de sus dos primeros años de gobierno y esta semana Diputados también se las ratificará. Para el Presidente significa un nivel de tranquilidad que no tuvieron sus antecesores. Saldrá de la administración con el respaldo del Congreso a todo lo actuado en materia de gastos, deuda o inversiones. Es una seguridad jurídica que ningún presidente pudo tener, más aún cuando se sabe que sus otros dos años de mandato serán con seguridad aprobados sin problemas. Ese «privilegio» no lo pudieron tener Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa ni Eduardo Duhalde por la demora eterna del Congreso en aprobar la cuenta de inversión de cada año.

De hecho, la semana pasada el Senado no sólo aprobó las cuentas de 2003 y 2004, sino que también votó las de 1999 a 2002, con lo que convalidó recién ahora el último gobierno de Menem, los dos trágicos años de la Alianza y el interinato de Duhalde.

Esta semana Diputados terminará de darle tranquilidad a Kirchner al ratificar lo ya votado por el Senado.

Los senadores no pudieron avanzar más allá de aprobar las cuentas de inversión de los dos primeros años de Kirchner no por falta de voluntad, sino por un impedimento técnico. La Cuenta de Inversión de 2005 -una suerte de rendición de cuentas que presenta el Poder Ejecutivo a la Comisión Mixta Revisora de Cuentas del Congreso-recién salió aprobada de la Auditoría General el pasado 13 de noviembre, por lo que ahora debe pasar al análisis final de esa comisión. La de 2006 recién está en proceso de estudio, ya que el Poder Ejecutivo la presenta en junio del año siguiente y la de 2007 se conocerá el año próximo.

Nunca, salvo en el caso de Perón que se fue del gobierno por la Revolución Libertadora con las cuentas aprobadas hasta 1954, un presidente tuvo aprobada su gestión económicofinanciera durante el mandato.

Todo un récord, si se tiene en cuenta que hace no más de cinco años el Congreso tenía demorados unos 10 años de cuentas que analizar. Buena parte de ese éxito se debe al peronista santafesino Oscar Lamberto, que ocupó la jefaturade la Mixta Revisora de Cuentas hasta la semana pasada, cuando renunció para ocupar un sillón en la Auditoría General.

  • Aceleración

    Lamberto aceleró el tratamiento de las cuentas de inversión al punto que quedaron prácticamente al día. Hoy se encuentran aprobadas todas las gestiones salvo los años 1994, 1995 y 1996. En esas cuentas de inversión está la liquidación de la mayor parte de las privatizaciones que llevó adelante Menem. A pesar de que la comisióndictaminó favorablementesobre el uso de fondos públicos y el destino de los fondos provenientes de esas ventas, después de que el Senado las aprobó, ningún diputado quiso alzar la mano para terminar de ratificarlas. Ni siquiera el duhaldismo, en 2003, aceptó someterlas a tratamiento.

    Hace un tiempo, fueron archivadas, y todo indica que nunca volverán a tratarse en el recinto de Diputados, más aún cuando se sabe que ni el propio kirchnerismo estará interesado en volver a ventilar qué sucedió con privatizaciones como la de YPF o la venta de Aerolíneas Argentinas.

    De todas formas, la aprobación de las cuentas de inversión de Kirchner no pasó inadvertida en el recinto del Senado. Por el radicalismo, el jujeño Gerardo Morales protestó por la falta de claridad en los datos sobre las privatizaciones que terminaron de impactar en las cuentas de 1999 y 2000 y en la liquidación de fondos fiduciarios en los años siguientes. A pesar de eso, el miembro informante, el chaqueño Jorge Capitanich, aprobó el informe y segundos después el Senado las votó favorablemente.
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