Nuevamente, improvisar discursos ante público -aun si se trata de 5.000 personas, como ayer en La Matanza- despierta la agresividad del presidente Néstor Kirchner con conceptos que de inmediato toman estado público, dada su investidura, y llegan al exterior. Esto sucedió hasta cuando el 6 de noviembre pasado fue a un simple acto por el centenario de parques nacionales y lanzó otro recordado discurso agresivo (acusó a Menem hasta de querer privatizar esos parques, algo poco creíble y jurídicamentre imposible. Kirchner, con su conocida iracundia, agregó que «no se rematarán»). Siempre hay que salir luego a calmar las repercusiones (como probablemente suceda hoy a las 10 al recibir en la Casa de Gobierno al presidente de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos) porque ayer el agredido fue el presidente de Estados Unidos, George Bush, a quien el mandatario argentino prometió noquear si lo cita en la próxima reunión de presidentes de Monterrey (México) para hablar sobre la poco diplomática visita del canciller Rafael Bielsa a Cuba. Es deplorable y ajena al buen nivel que debe tener un presidente tal referencia al box, sobre todo porque el mismo Kirchner opinó recientemente que «con Estados Unidos andamos bien e inclusive debiera haber más capitales norteamericanos invertidos en la Argentina».
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Lo más penoso de la actitud es que Kirchner reacciona por un título del propio diario oficialista «Clarín» de ayer, leído poco antes de concurrir a La Matanza. El diario monopólico, pero poco creíble, expresó: «Bush citó a Kirchner por Cuba y la deuda». En realidad, es la torpeza del diario, del cual un presidente de la Nación no puede guiarse para atacar a un mandatario extranjero. A veces en un título de diario hay que ahorrar palabras o usar las más cortas, como «cita» por «dialogará». Kirchner sabe que hace tiempo se estaba tratando una reunión así. Mencionar en ella a Cuba era inevitable ante el error de Bielsa de no recibir a ningún político opositor a la dictadura de Fidel Castro cuando, precisamente, si hay algo que caracteriza al presidente argentino cada vez que va a otro país donde no haya gobiernos de izquierda (Bolivia, Uruguay) es reunirse y hasta alentar a los opositores. Pero igual lo principal de la reunión va a ser Bolivia y el hecho de que Estados Unidos no puede seguir aguantando la presión de organismos mundiales y países europeos para que levante la protección que abiertamente le brindó a la Argentina en la crisis si nuestro país se niega a pagar a acreedores mundiales y dedica su buena recaudación interna hasta para pagos superfluos, como son los reintegros a la exportación al día, cuando hoy por pedido del Fondo dejó de ser un instrumento de presión. Además, en un sector con óptimas ganancias por el nivel de las ventas externas.
Néstor Kirchner sigue desconcertando. Reacciones como las de ayer por un simple título en un diario, favorecido por el gobierno, no es motivo para complicar fuertemente al país. Actitudes entre la adolescencia y la iracundia no le hacen bien a la Argentina, menos en esta crisis. Además, esa iracundia fácil agrava los temores de hegemonía en la República. Las bravuconadas pertenecían al gobierno militar durante Malvinas, no olvidemos. También podríamos declarar una guerra mundial si en lugar de 5.000 personas en La Matanza el Presidente les hablara a 150.000 en Plaza de Mayo.
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