Se complicó viaje de Cristina a Venezuela: arde la frontera con Colombia; temen conflicto armado

Política

La muerte de un jefe de las FARC y sus seguidores por el ejército colombiano en territorio del Ecuador encendió una mecha esperada por algunos y vaticinada por otros (Estados Unidos, por ejemplo). Ecuador montó en cólera por una invasión colombiana; Hugo Chávez, resuelto a ser el valedor político de los insurgentes mandó a levantar la embajada en Bogotá y militarizó la frontera con diez batallones. Cristina de Kirchner, que esperaba una visita pacífica el miércoles a Caracas puso condiciones para viajar: que no la comprometan a opinar en público sobre esta crisis o a pronunciarse más allá de las formalidades diplomáticas. Un viaje que iba a ser un paseo de compras puede convertirse en una antesala del infierno si el extravagante Chávez insiste en ser el vocero de las guerrillas que ocupan parte del territorio de Colombia, reclaman soberanía sobre él y piden reconocimiento político por terceros países. No es la primera vez que posicionamientos hechos por el gobierno sin examinar sus consecuencias ponen a la Argentina en aprietos.

Hugo Chávez no deberá hacer ninguna referencia directaal conflicto con Colombia durante los actos que comparta con Cristina de Kirchner en Caracas el próximo 6 de marzo. Mucho menos tendrá que esperar un pronunciamiento puntual de la Argentina a favor o en contra del conflicto entre el bolivariano y Alvaro Uribe, como reclamó ayer Chávez en su show dominguero «Aló Presidente» a los presidentes de la región. Sólo bajo estas consideraciones y garantías, Cristina de Kirchner llegará a la capital venezolana el miércoles a la noche para su primera cumbre con Chávez del próximo jueves. Si no se aseguran estas cláusulas, el vuelo podría suspenderse.

Según fuentes del gobierno, la necesaria firma de acuerdos con el caribeño y el viaje ya programado de la Presidente hacia Santo Domingo para participar en la Cumbre del Grupo de Rio; hicieron ayer que desde la quinta de Olivos se confirmara la llegada a Caracas. Pero antes, y al conocer el televisivo mensaje bélico de Chávez a la mañana del domingo, hubo una comunicación con la embajada argentina en Caracas para transmitir las condiciones para que se concrete la cumbre. Hubo aceptación bolivariana y, de no mediar un recrudecimiento del conflicto entre Chávez y Uribe, Cristina de Kirchner estará en Venezuela el miércoles a la noche.

En el mensaje que se envió ayer a la tarde a Caracas, se consideró además la postura que la Presidente tuvo hacia el bolivariano el sábado a la mañana al defender el ingreso de Venezuela al Mercosur, y algunas embestidas puntuales contra Luiz Inácio Lula da Silva (por Petrobras y el déficit comercial). Ambos capítulos deberían ser bien recibidos en Caracas. Se considera, además, en Buenos Aires que la intención de concretar la cumbre, cuando se sabe habrá manifestaciones en contra de la presidente argentina por el caso del valijero Guido Antonini Wilson, debe ser tomado como una señal positiva hacia Caracas. Con todo esto, suponen en Buenos Aires, existen los suficientes mensajes a favor del venezolano, como para garantizar que Chávez no debe avanzar en sacarle a la visitante del jueves un discurso en contra de Uribe y a favor de Venezuela.

  • Peor momento

    «Este problema nos cae en el peor momento. Cuando estamos defendiendo a Chávez y cuando tenemos una buena relación con Uribe», se lamentaba ayer ante este diario uno de los integrantes de la delegación que el miércoles se subirá al avión oficial para la gira de la Presidente. Sucede que en la Argentina se ve con buenos ojos la posibilidad de que Néstor Kirchner se una al francés Nicolas Sarkozy en alguna eventual nueva misión humanitaria, que tendría el absoluto aval del presidente colombiano.

    La situación generada entre Caracas y Bogotá suspende este proyecto hasta nuevo aviso. Pero mientras se organizó el posible nuevo convoy hacia la selva, hubo comunicaciones fluidas entre el gobierno argentino y el colombiano. Además, se recordaba ayer cerca de la Presidente, Cristina de Kirchner y Alvaro Uribe mantienen un diálogo abierto desde que el colombiano participó de la asunción de la jefa de Estado en diciembre del año pasado. Por todo esto, y más allá de los llamados a la reflexión y los pedidos para solucionar pacíficamente y con la vía del diálogo cualquier conflicto entre Colombia y Venezuela, la Argentina no tiene intención de formar parte del problema. La posición es aparentemente también mantenida por el resto de los socios del Mercosur, fundamentalmente Brasil, que tiene frontera con los tres Estados en problemas (Venezuela, Colombia y Ecuador).

    Fuera de este conflicto, ya están cerrados los acuerdos que Cristina de Kirchner y Hugo Chávez firmarán el jueves. Se trata de un convenio para intercambiar más alimentos (fundamentalmente carne de res, aceites y harinas) por fueloil, combustible imprescindible para pasar bien el próximo invierno en Buenos Aires. También habrá otros dos acuerdos, uno de intercambio de maquinaria y tecnología agrícola, y otro para provisión de leche al mercado venezolano, sector que está en pleno conflicto por la polémica entre Chávez y el dúo Nestlé y Parmalat.

    En total, se esperan negocios por aproximadamente u$s 500 millones en intercambios bilaterales, los que se sumarán a los casi u$s 4.000 millones que representan hoy la relación comercial entre los dos Estados.

    Con Cristina de Kirchner viajarán a Caracas el ministro de Planificación, Julio De Vido (un clásico de estas giras bolivarianas), y el canciller Jorge Taiana (llegará desde Ginebra, donde participa del encuentro de derechos humanos de la ONU).

    Todos luego volarán hacia Santo Domingo para una nueva cumbre del Grupo de Rio. Será la primera vez desde los días de Fernando de la Rúa que un presidente argentino participa de un encuentro de este organismo latinoamericano, surgido en la década del 80, cuando unos países (Nicaragua, El Salvador, Colombia, Perú) de la región se debatían vivir en paz y otros Estados (Argentina, Brasil, Uruguay, México) aconsejaban cómo salir adelante de esos conflictos.
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