Los senadores del PJ tienen previsto renovar mañana su conducción. El sanjuanino José Luis Gioja intentará ser reelecto en la jefatura hasta diciembre de 2001, al igual que 2 de los 3 vicepresidentes, Carlos de la Rosa (Mendoza) y la cordobesa Beatriz Raijer. La cuestión, que había quedado tapada por el tratamiento sumario del presupuesto, será desempolvada en la habitual deliberación de los martes.
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Es probable que, en ese encuentro, surjan quejas contra Fernando de la Rúa -por la urgencia con que les pidió la aprobación del presupuesto que todavía no fue tratado por Diputados-, y también se discuta la distribución de otros cargos. Se supone que quienes tienen altas responsabilidades en la bancada deben poner a disposición de sus cole-gas las presidencias de comisiones. De la Rosa ya decidió ceder la de Cultura al tucumano Ramón Palito Ortega. Raijer, que encabeza la bicameral de Seguimiento de Organismos de Inteligencia, entregará la butaca a un diputado del oficialismo.
La comisión gerenciada por Gioja --coparti-cipación-puede ser motivo de una excepción a la regla de los cambios, ya que el sanjuanino es uno de los pocos que maneja a la perfección esta materia que será vital el año entrante. Según el pacto Nación-provincias que acaba de ratificar el Congreso, deberá sancionarse una ley de coparticipación en el corto plazo.
En cuanto a Ricardo Branda (Formosa), varios de sus pares le que objetan que mantenga Legislación General -una de las dependencias que filtran proyectos de amplio espectro antes de llegar al recinto-y una plaza en el Consejo de la Magistratura. No sería extraño que le pidan que meta en la canasta de trueque una de las chapas.
Todo parece indicar que Gioja logrará permanecer como presidente del bloque por méritos propios y falencias ajenas. Durante su mandato, capeó varias tormentas -entre ellas, la formación de un fallido subloque con los disidentes Héctor Maya y Antonio Cafiero a la cabeza-. Precisamente, por esa amenaza casi permanente de conflicto doméstico, no hay muchos compañeros dispuestos a ponerse al frente de un contingente que sufrió una crisis política sin precedentes por la sospecha de coimas. Esa aprehensión puede que impida también conformar el resto de la mesa de autoridades que quedó desarmada desde que Augusto Alasino tuvo que renunciar. Gioja mismo se resistió a aceptar el puesto, cuando le ofrecieron sucederlo. «Esto es una brasa al rojo vivo, huevón», se excusó en vano con sus modismos cuyanos. Alasino entregó la jefatura para destrabar la actividad del Senado, convulsionado por las denuncias de soborno.
Independencia
Para diferenciarse, optó por un perfil menos complaciente con el gobierno nacional, al cual su predecesor le facilitó la votación del «impuestazo» y de la polémica reforma laboral. Gioja mostró independencia del Ejecutivo, sin embargo, debió ceder algunas leyes clave a Fernando de la Rúa, por ejemplo, la emergencia econó-mica y el presupuesto 2001.
El sanjuanino soportó críticas de sectores antagónicos y minoritarios de la bancada opositora. Los alasinistas deslizan que Gioja no tiene suficiente carácter para disciplinar a la propia tropa; los amigos de Maya lo consideran demasiado permeable a los manejos del «Choclo» en las sombras.
En medio de las querellas de entrecasa, resolverán si van a sesionar o no esta semana. Por lo pronto, Raijer ya agendó para el jueves una visita a su comisión de Carlos Becerra para conciliar detalles de la nueva ley de inteligencia. Durante el fin de semana, se encontraron casualmente en Córdoba.
Para bajar al recinto hay -por lo menos-dos temas importantes: la reforma política y el demorado Plan de Infraestructura. Los peronistas le prometieron a De la Rúa sacar esta última ley la semana del 18 de diciembre. Pero ahora amagan con postergarla, con el pretexto de que hay montos de obras en provincias con los cuales discrepan.
Malestar inocultable
En el fondo, no pueden ocultar el malestar que les produjo que el gobierno les rogara la rápida votación del Presupuesto -lo hicieron en tiempo récord, menos de 48 horas-, mientras los diputados de la Alianza postergaban el tratamiento de la cuestión hasta mañana. «Machinea nos había asegurado que, si nosotros lo aprobábamos el jueves pasado -tal cual sucedió-, iban a estar esperándolo en Diputados para convertirlo en ley ese mismo día», reveló un miembro de la cúpula del bloque justicialista.
En cuanto a la reforma política -que también genera resistencias-, será motorizada por Jorge Yoma y Carlos Corach. El ex ministro del Interior ya se comunicó con Federico Storani para pedirle que De la Rúa incluya en el temario de sesiones extraordinarias la eliminación de listas sábana que pergeñó el legislador porteño en sintonía con Carlos Menem. La idea es que la reforma se trate junto con la reformulación de las boletas.
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