"Senado que votó a Zaffaroni vota ahora leyes contra él"

Política

«El tema seguridad y el tratamiento del delito deben ocupar un lugar central en las próximas audiencias públicas de los candidatos a jueces de la Corte Suprema.» Lo dijo Ricardo Gómez Diez, quien advirtió que, luego de la sanción de leyes más severas, el Senado deberá tener en consideración la masiva manifestación popular en reclamo de mayor seguridad en la selección de los nuevos jueces para el máximo tribunal de justicia del país. El vicepresidente segundo del Senado consideró que el gobierno está en una etapa de «autismo» que compromete su gestión y lo desconecta de la necesidad de ser eficiente en las respuestas a los problemas que tiene la sociedad, como la seguridad o la crisis energética. Además, sostuvo que a la actual gestión le interesa más hablar sobre las muertes de la década del '70 y del desencuentro de los argentinos que afrontar las muertes que se producen hoy. Estos son algunos de los conceptos más importantes que el legislador tuvo en diálogo con este diario.

Periodista: ¿No le parece que el poder político tardó demasiado en dar respuesta a la crisis de seguridad, cuando era un aspecto que a diario mostraba que se tornaba incontrolable?

Ricardo Gómez Diez: Acá en el Senado tuvimos hace muy poco tiempo un debate muy fuerte en ocasión del acuerdo a la postulación del doctor Eugenio Zaffaroni como ministro de la Corte Suprema de Justicia. En ese debate se puso sobre el tapete la problemática de la delincuencia. Qué tratamiento debíamos darle a esta cuestión. Se plantearon diferentes enfoques y hasta debatimos el hecho inédito de que la persona propuesta para ocupar un cargo de esta envergadura se hiciera presente acompañado de alguien que en su momento estuvo condenado a 25 años de prisión, precisamente, por el delito de secuestro. Sin embargo, el Senado consideró que era procedente prestar este acuerdo. Esto muestra a las claras cómo el problema de la seguridad no tenía en la consideración de los políticos, no tenía el lugar que realmente merecía en función del crecimiento en el número de delitos. Entonces, lo que hay que reconocer es que mientras el gobierno nacional habla del desencuentro de los argentinos de hace tres décadas y de las vidas que costaron esas circunstancias trágicas, de golpe la gente le dice: «Estamos preocupados por las vidas que hoy se pierden».Y lo hace de una forma muy constructiva. Con una manifestación espontánea, donde la gente concurrió a ejercer el derecho constitucional de peticionar a los poderes constituidos de la República y han traído propuestas en las que se reclama que se estudien medidas que son las que hoy está considerando el Congreso y que, seguramente, también, en su ámbito deberá hacerlo el Ejecutivo.


• Conmoción

P.: Pero ahora es el Congreso el que está en aprietos a partir de definirse a favor de aumentar las penas y de sancionar, en esa línea, leyes para frenar la delincuencia. ¿Qué van a hacer con los pliegos de los otros dos candidatos a la Corte? Me refiero a Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco.

R.G.D.: Fíjese qué paradoja y qué cambio de actitud. Este mismo Senado que prestó acuerdo para la designación de Zaffaroni como juez a la Corte -un acuerdo que se prestó no por convicción, sino por presiones de tipo político-es el que ahora prácticamente está aprobando por unanimidad leyes y medidas legislativas que precisamente son criticadas por el doctor Zaffaroni. Lo cual demuestra a las claras que este planteo de la gente (que lleva recolectadas 2,7 millones de firmas) ha conmovido profundamente a los poderes políticos. Sin dudas, esto que acabamos de señalar tendrá que ser objeto también de consideración, porque son importantes los mensajes que desde los poderes políticos se envíen a la Justicia. Si los mensajes son los de una actitud blanda y permisiva frente a la delincuencia, indudablemente esto tiene su reflejo en las decisiones que a diario toman los jueces. Creo que el tema seguridad y el tratamiento del delito deben ocupar un lugar central en las próximas audiencias públicas de los candidatos a juecesde la Corte Suprema.

P.:
Se percibe una pelea ideológica que sólo está en los políticos. Una puja por señalar quién es «garantista» y quién es «mano dura», cuando en realidad al ciudadano común no le interesa hacer esa lectura. Le importa tener seguridad.

R.G.D.: Me parece que el gobierno tiene un grado de ideologización muy importante que no condice con lo que la gente reclama, que son soluciones eficaces a los problemas que tiene. Al gobierno lo veo impactado a partir de la noche de la manifestación que encabezó Juan Carlos Blumberg. Se encuentra cerrado e ensimismado en una suerte de autismo. Más aún, le diría que después de esa noche, el gobierno debería haber iniciado una ronda de diálogo con diferentes sectores políticos y sociales en la búsqueda de puntos de vistas para poder construir un programa integral de seguridad. No veo al gobierno en esta actitud de apertura. Creo, además, que hay quienes tienen interés en mantener al Presidente dentro de un cerrado y hermético círculo. Y esto es francamente negativo para lo que todos deseamos, es decir, que sea eficaz y efectivo en la resolución de los problemas. Este es un gobierno que tiene que gobernar los destinos del país durante prácticamente cuatro años, y nadie desea que la Argentina tenga nuevos fracasos que, en definitiva, terminarían siendo vividos como un fracaso de todo el sistema político.


P.:
Si de señales políticas se trata, está la designación de León Arslanian como ministro de Seguridad en la provinciade Buenos Aires.

R.G.D.: Bueno, éste es el equipo que el Presidente ha designado. Que nunca ha explicitado qué es lo que quiere hacer o cuál es su programa. Fíjese que nosotros estamos sancionando leyes que están consignadas en el petitorio de Blumberg y hasta el momento no hemos contado para nada con la presencia de funcionarios del Poder Ejecutivo para explicarnos qué es lo que pretenden hacer en materia de seguridad. De manera tal que ésta es una tarea, si se quiere unilateral, que ha emprendido el Congreso sin ninguna participación del Ejecutivo. Lo que es verdaderamente increíble es que cuando nosotros estamos ya sancionando y legislando leyes concretas que son consecuencia de una manifestación multitudinaria, nadie del gobierno se haya acercado. ¿No le parece a usted que el ministro de Justicia de la Nación debería haber venido al Congreso a conversar con los legisladores a expresar los puntos de vista del Poder Ejecutivo? El autismo no es un buen camino. El gobierno necesita urgentemente de una etapa de diálogo, de conectarse con la sociedad.


• Energía

P.: Quizá sea el resultado de esa política «personalista» que el Presidente le quiere dar a su gestión.

R.G.D.: Me parece que no es bueno esto de encerrarse. Porque hay otros problemas que pueden terminar siendo objeto de convocatoria espontánea y que no tienen respuestas. Fíjese que estamos al borde de una crisis energética que va a tener manifestaciones muy concretas en este invierno. ¿Tenemos una política, un programa explicado a la ciudadanía frente a esa situación? ¿Las autoridades han salido a explicarle a la gente los alcances de las restricciones que vamos a tener? ¿Hay en marcha algún programa de austeridad en el consumo de energía frente a la situación crítica que sabemos que va a sobrevenir? No. Entonces, es urgente que el Poder Ejecutivo gobierne. Gobernar es saber detectar los problemas y encontrar maneras eficaces de resolverlos.


P.:
El Senado va a aprobar el resto de las medidas que figuran en el petitorio de Blumberg, porque hasta ahora de los puntos exigidos sólo tienen fuerza de ley unos pocos.

R.G.D.: Estamos trabajando en eso. En el Senado se están evaluando otros proyectos de ley que tienen que ver con bajar la edad de imputabilidad de los menores y con la suma de penas para elevar la pena máxima. Esto representa las diferentes concepciones que debatimos en el Senado. Muy distintas de Zaffaroni, que dice que cuando toma una causa judicial busca la manera en que puede zafar el delincuente. Es ésa la manera en que aborda el tratamiento de un expediente judicial.


Entrevista de Dante Marín

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