Senado: trifulca por objeción de conciencia en debate sobre aborto
La segunda ronda de exposiciones estuvo marcada también por diferencias entre vida humana y concepción. Llamativos silencios de legisladores a favor del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
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"En ningún momento se habló de 'obligatorio'", espetó el también justicialista Mario Pais (Chubut), quien dejó en claro que sin el listado "no sabríamos bien cuántos médicos harían falta contratar para completar el servicio que deberá ofrecer cada institución, por lo cual no constituye una discriminación". Elías no perdió el rastro de la disputa y agregó: "Los invitados no deben ser sometidos a careos ni a la perorata de otros legisladores (...) Si reclamamos una mirada más humana, hablemos si hasta la semana 14 hay un ser humano se lo preguntó a la médica Carmona- y dejemos trabajar en libertad".
Luego, el doctor en derecho Andrés Gil Domínguez informó que, según el texto aprobado por Diputados, "el registro de objeción de conciencia no es público, sino confidencial", y "permite garantizar la organización eficaz del sistema de salud (...) y fundamentalmente el derecho de los profesionales de la salud".
Mayans no se quedó conforme y tras la exposición del jurista Alberto García Lema, manifestó que "con las redes sociales no existiría ninguna lista de objeción de conciencia- secreta, ya que después se filtra y estigmatizan a todos porque se 'viralizó". El abogado respondió: "Tenemos el problema con los secretos fiscales y bancarios (...) creo que le estoy contestando con lo que le digo".
El rechazo a la iniciativa fue retomado por el constitucionalista Néstor Sagües. "Se crea una persona que es ultimable por mera decisión de la madre", dijo. Minutos después se quejó el peronista Alfredo Luenzo (Chubut), por tratar a quienes están a favor del proyecto de impulsores de "infanticidios". En nombre de Amnistía Internacional, Mariela Belski aseveró: "El derecho a la vida es gradual e incremental (...) En una etapa temprana los derechos de la gestante prevalecen sobre el embrión (...) Si sólo se despenaliza, se avala la continuación de abortos clandestinos".
Hacia el final de la jornada, el radical exlegislador radical Ricardo Gil Lavedra sostuvo que la decisión sobre la que se discute "en última instancia es de la mujer, cualquiera sea la legislación que se trate", y que no se puede imponer situaciones "en base a creencias de otros". En tanto, la exintegrante de la Corte Suprema de Mendoza Aída Kemelmajer de Carlucci apuntó que "quienes se niegan" a la iniciativa "parecen saber más que la Organización Mundial de la Salud, el Comité de Derechos Humanos y la Corte Interamericana".




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