Senadores enojados con receso forzado por el viaje presidencial
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El contrasentido es que la ausencia de Pichetto y de la Kirchner -así como de otros colegas en campaña- no interfiere en lograr progresos respecto del desembarco de Zaffaroni en el máximo tribunal (ver nota aparte). Y, mañana, la Comisión de Acuerdos deliberará bajo la conducción del entrerriano Jorge Busti. El proceso se apuró la semana pasada y se transformó en sumarísimo, ya que insumirá un mes menos de lo previsto original-mente. Evidentemente, el uso del acelerador es más que selectivo.
La dependencia que gerencia la santacruceña, Asuntos Constitucionales, todavía debe un debate sobre el supuesto senador trucho que apareció en la primera sesión de juicio político a Eduardo Moliné O'Connor. Misteriosamente, la polémica se evaporó, no obstante que la primera dama había prometido un escándalo de proporciones y hasta denunció presuntas maniobras de la defensa del ministro judicial para entorpecer la embestida.
• Senadora
En Asuntos también permanece en el freezer el pliego de la delegada por la minoría porteña, la peronista María Laura Leguizamón, suplente del ministro de Justicia, Gustavo Béliz, que renunció al Parlamento. Esa banca, convalidada por Tribunales en favor de Leguizamón, estuvo en suspenso hasta que pasaran las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires. Los kirchneristas no querían otorgarle un escaño a Leguizamón y perjudicar a la socialista Susana Rinaldi (heredera de Alfredo Bravo en esta querella), aliada -igual que Kirchner- de Aníbal Ibarra.
Curiosamente, esos comicios ya se definieron en favor del actual jefe de Gobierno y, sin embargo, no hubo cambios sobre el statu quo de Leguizamón. Ahora, el pretexto para dilatar su ingreso es que no quieren entorpecer la negociación de cargos en el gabinete que acompañará al frentista desde diciembre y hasta fines de 2007. Leguizamón, precavida, no renunció aún a la butaca que le corresponde en la Legislatura metropolitana hasta el 10 de diciembre. Con Leguizamón, habría un problema menos a la hora de juntar quórum.
Así como resulta inexplicable que se haya bloqueado la mayor parte de la actividad semanal por ausencia de apenas dos legisladores (la Kirchner y Pichetto), también lo es que ningún peso pesado senatorial se atreva a despotricar en voz alta. Es probable que haya cierto complejo de culpa -muchos están ocupados en campañas electorales en sus distritos- o temor a que el gobierno tome represalias con los críticos.




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