15 de junio 2005 - 00:00

Señales

Se juraba ayer -claro, entre peronistas, lo cual exige una cautelosa observación- que era total la ruptura entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde y, por lo tanto, ambos irán por separado a las elecciones de octubre en la provincia de Buenos Aires. El más entusiasta con esta crisis es Felipe Solá, quien ya considera imposible la conciliación entre los otros dos jerarcas (a pesar de que Duhalde y Kirchner se encontrarán este fin de semana en Asunción). Muestras del distanciamiento: orden del Presidente para armar listas propias y hacer un congreso, el 28, que le impida al duhaldismo conservar la sigla PJ, el escudo y las fotografías de Eva y Juan Perón. Del otro lado, se sabe que en las últimas horas, Hilda Chiche Duhalde ya pensó en su jefe de campaña y que eligió a Juan José Alvarez para ese cargo. No se conoce todavía la respuesta del diputado.

Néstor Kirchner, ayer, durante un acto en Villa María, Córdoba, desde donde ejercitó su pasión crítíca contra  Ricardo López Murphy y Mauricio Macri
Néstor Kirchner, ayer, durante un acto en Villa María, Córdoba, desde donde ejercitó su pasión crítíca contra Ricardo López Murphy y Mauricio Macri
Hasta que baje la persiana de la Junta Electoral, la medianoche del 8 de julio, siempre respirará -como atajo final- la opción del pacto. Pero, en las últimas horas, Néstor Kirchner saturó los canales del PJ con señales de que la alternativa de un acuerdo está cada días más lejos.

Si el peronismo estalla, la clave habrá que buscarla en la tarde del lunes pasado, cuando Kirchner liberó, como nunca antes, su furia contra Eduardo Duhalde. «Me cansé. Esto no da para más. Armamos listas y vamos por todo» le dijo, al menos, a dos funcionarios y dos intendentes.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, intervino ayer como traductor público y oficial para augurar el Apocalipsis: «(La posibilidad de un acuerdo) está cada vez más lejana», dijo el quilmeño, que sólo desata su locuacidad cuando Kirchner se lo indica.

Hay una sola interpretación: 48 horas atrás, Kirchner clausuró la posibilidad de un acuerdo «mano a mano» con Duhalde que incluya, como pretende el ex presidente, la parafernalia de una cumbre bilateral y suponga una negociación de iguales entre los dos caudillos.

Dos factores se conjugaron para generar la combustión presidencial. La certeza de que el ex presidente había sellado un acuerdo con Luis Patti y la decisión del duhaldismo de formar un frente propio, antagónico al FPV, que vindique al justicialismo.

Un destello, casi opaco, en el fondo del túnel limita un posible entendimiento a capitanes que siguen junto a Duhalde. Para ellos hay un plazo perentorio para elegir trinchera: el martes próximo, último día para firmar un acta de adhesión al Frente para la Victoria (FPV).

• Efecto inmediato

El berrinche del Presidente tuvo un efecto inmediato cuando la orden emanada desde la Casa Rosada llegó a los oídos indicados. A esa hora, en la FAM, convocados por Julio Pereyra, Alberto Balestrini y Alberto Descalzo estaba reunido un puñado de caciques del conurbano con enlaces en el gobierno. El mensajero fue Carlos «Cuto» Moreno, que, escoltado por José «Pepe» Salvini y un funcionario de Cancillería, el neuquino Marcelo Fuentes, interrumpió la charla.

- Basta
de hacer gestiones a favor de un acuerdo. Se terminó: hay que armar listas porque vamos por todo - saludó Moreno.

- ¿Rompemos? - interrogó, incrédulo, un intendente.

- Esto
no es una ruptura, es una invasión - registró la frase el funcionario que, junto a Carlos Zanini, le custodia la firma a Kirchner. Unos minutos antes le había sonado el teléfono a uno de los presentes en la FAM. Era el Presidente anticipando las palabras de Moreno y reforzando la postura con una indicación precisa: «Desde ahora, no se habla más de la posibilidad de un acuerdo».

«Cuto» -único apoderado del Frente para la Victoria (FPV) en la provincia- se despidió luego de anotar dudas y preguntas sobre la táctica que planea el Presidente. Más tarde, como un correo diplomático, luego de verse con Kirchner, acercaría las respuestas.

El tercer capítulo de la novela de ese lunes se actuó en el piso 23 del edificio del Banco Provincia, sobre la calle San Martín. Allí estaba reunido
Felipe Solá con sus 48 intendentes aliados, más legisladores y ministros. El tema era discutir el armado de listas.

Pero apareció
Moreno y -luego de bromear con la corbata amarilla «menemista», dijo, de Rafael Magnanini- repitió el libreto de la FAM. Aportó un dato, cosechado minutos antes en una charla con el Presidente: se avanzará con la táctica de «copar» el PJ que todavía controla Duhalde.

Esa era una de las dudas primordiales que le habían planteado los jefes comunales.
Un motivo central: el sello PJ, con su mística y su historia, es un imán de votos que ningún intendente quiere perder.

A partir de eso, se acordó que la gobernación y la Casa Rosada saldrán a sumar
uno por uno los congresales necesarios para reactivar el 28 de junio el congreso felipista realizado el 26 de mayo en La Plata.

La intención es obtener 500 congresales para nombrar nuevas autoridades del Congreso, nueva Junta Electoral partidaria y, lo más importante, fijar la adhesión del Partido Justicialista al Frente para la Victoria (FPV) que
Kirchner y Solá armaron en la provincia.

• Consigna

El objetivo final es dejar a Duhalde sin herramienta electoral. «Si el FPV puede quedarse con el PJ adentro mejor; si no, al menos no lo podrá usar el duhaldismo», explican los estrategas de la maniobra revelando que la consigna es «neutralizar» el sello peronista.

Kirchner podría, entonces, montar una remake de las presidenciales de 2003, cuando el PJ no tuvo ninguna boleta oficial en el cuarto oscuro. Aquella maniobra la pergeñó Duhalde en beneficio del patagónico, que ahora planea reeditarla en detrimento del bonaerense.

Pero para realizar esa operación quirúrgica, antes hay que colectar las voluntades necesarias.
«Hasta el 28 (de junio), juntamos ejército. El 29, a las 9 de la mañana, los que no están de este lado, son enemigos», puso como plazo final Moreno.

Anoche,
Moreno y Fernández tenían agendada una cena para bosquejar cómo se activará el mecanismo de captura de duhaldistas. Hoy, en tanto, los intendentes que el lunes se reunieron en la FAM volverán a verse para hacer un «peinado» de propios y ajenos.

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