19 de mayo 2004 - 00:00

Si no mejora la economía, Santa Cruz no trae fondos

Sergio Acevedo, el gobernador de Santa Cruz, la provincia del Presidente, afirmó el lunes en la localidad de Caleta Olivia que los fondos que ese estado tendría depositados en el exterior serán traídos al país cuando mejore el sistema financiero del país. La explicación de Acevedo es, por lo menos, desafiante respecto de la política del gobierno nacional. Por algo parecido, haber dicho que «la Argentina todavía no es un país confiable», Eduardo Duhalde se ve todavía involucrado en un conflicto de pronóstico reservado con Néstor Kirchner.

Las explicaciones de los funcionarios santacruceños, incluido el Presidente, para justificar la desaparición de varios centenares de millones de dólares, van agigantando una madeja de errores, contradicciones y malentendidos. Nadie sabe si este grupo de dirigentes sabe de economía y finanzas como para haber preservado ese dinero. Lo que seguro ignoran es el nítido universo de la lógica.

• Dos operaciones

Según Carlos Menem, la provincia recibió más de u$s 700 millones por dos operaciones principales: el reconocimiento de regalías petroleras mal liquidadas y la venta de las acciones de YPF que habían quedado en manos del Estado después de la primera privatización de acciones. El gobernador Acevedo afirmó varias veces que esos fondos se reducen a u$s 514 millones. Esta diferencia es un primer problema por resolver. El segundo es por qué la plata no está en el país. Versiones sobran y recorrerlas puede resultar un temible viaje al reino del absurdo:

a) La respuesta más sencilla que se suele encontrar, entre personas allegadas a Kirchner, respecto de la ausencia del dinero, es que no estaría depositado en el país ni en ningún otro lado. Es decir, no estaría más. Algunos sospechan que se gastó en el saneamiento del banco provincial antes de su privatización al grupo Eskenasy; otros creen que se perdió en una colocación desafortunada en un fondo de inversión, por la que parte de los fondos quedó atrapada en Rusia durante el default de 1998. Pueden ser ciertas ambas. En las inmediaciones del Presidente hasta se pueden conseguir, con paciencia, detalles adicionales: se habla de un operador del sistema financiero -sería Alfredo Mac Loughlin- quien se encargó de hacer la colocación de una suma importante en un banco internacional. ¿Morgan Stanley? Es imposible verificarlo. Por ahora.

b) La versión anterior, la de la desaparición total, es demasiado extrema. Los más sensatos del kirchnerismo puro creen que sólo una parte de los fondos se perdió. El resto estaría en algún lugar recóndito del sistema financiero internacional pero no se podría documentar su existencia porque el gobierno de Santa Cruz todavía no está en condiciones de justificar la merma en el monto. Es lógico este razonamiento: si la plata estuviera, ¿por qué someterse al calvario político de tener que dar explicaciones a diario sobre su desaparición?

c) El ambiente político está recorrido hoy por especulaciones disparatadas, pero insistentes. Por ejemplo, que parte de los fondos secretos de la SIDE que minuciosamente administra Sonia Fornacero son atesorados para completar el faltante de la cuenta santacruceña. Una idea tan insólita como la narración de los conflictos en los que debe arbitrar esta contadora para que Héctor Icazuriaga y Juan Larcher, jefe y subjefe de esa institución, no terminen en un conflicto violento por el manejo del dinero.

d) Desde el punto de vista político, las piruetas verbales ligadas a los «ahorros» provinciales son de una osadía llamativa. Que un grupo político que comanda un país envíe a los ahorristas internacionales una señal tan desalentadora como la de resguardarse en el extranjero de su propia administración es una rareza que merece ser estudiada en las universidades. El propio Kirchner les dijo a los empresarios españoles que él había sacado la plata de la provincia porque la situación se deterioraba. Vale como argumento para explicar por qué Acevedo no efectúa la repatriación. Sobre todo, porque el actual gobernador había prometido, durante la campaña, que traería de nuevo los fondos no bien asumiera. Ahora, aduce que sería riesgoso hacerlo. Promete que hará el giro cuando la Argentina arregle su deuda pública y confiesa que no ingresará esa suma para sostener la recuperación económica nacional por miedo a que los acreedores la embarguen.

e) El ex fiscal Pablo Lanusse, ahora interventor de Santiago del Estero, agregó escándalo a la distracción de Santa Cruz. Fue cuando dijo que los $ 600 millones que conservaban los Juárez en un depósito bancario eran una afrenta a las necesidades de los santiagueños. Todo un juicio de valor sobre casi el triple de ese dinero que Acevedo confiesa mantener en otro país.

Dejá tu comentario

Te puede interesar