Siguen las peleas por los cargos secundarios
El anuncio del gabinete, con escaso recambio, no le dio calma a Cristina de Kirchner. La pulseada por los reacomodamientos, conocidos los ministros que siguen y los que no, se concentró ayer en el reparto de áreas tanto o más sensibles que muchos ministerios, como la ANSeS y el PAMI -que quedarán en manos de «pingüinos» puros-y en el destino de personajes clave, como Guillermo Moreno o Ricardo Jaime. En principio, todo el staff de secretarios que dependen de la Presidencia -SIDE, Turismo, además de los confirmados Secretaría Legal y Técnica- seguiría casi sin cambios: sólo se esperan novedades en Cultura, donde a José Nun lo reemplazaría Jorge Coscia o Silvia Fajré. Respecto de las segundas líneas de los ministerios, Cristina de Kirchner avisó que dará libertad de elección a los responsables de cada área aunque se reservará el derecho a veto en casos puntuales. De Vido puso ayer a disposición de la presidente electa el destino de su equipo. ¿Una excusa para sacarse de encima a enemigos internos? Tampoco es fácil Alberto Fernández: trata de que siga la polémica Romina Picolotti, pero todavía no tuvo bandera verde de su nueva jefa.
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Romina Picolloti
El menú de las secretarías que dependen directamente del presidente quedaría como hasta ahora: Héctor «Chango» Icazuriaga en la SIDE, José Ramón Granero en Adicciones y Enrique Meyer en Turismo. La única excepción sería Cultura: hoy, con tiempo de descuento, está José Nun.
Inicialmente, se mencionó a Silvia Fajre -que controla, desde 1989, ese rubro en la Capital, salvo en el interregno de Fernando de la Rúa-, pero anoche apareció con fuerza el nombre de Jorge Coscia. ¿Existió, como se rumorea, un desplante de Fajre a la electa?
En tanto, Oscar Parrilli, que desde la hora cero de Kirchner está en la Secretaría General, y Carlos Zannini, que desde el inicio maneja la Legal y Técnica, fueron confirmados el miércoles.
Tanto o más delicada que el grueso de los ministerios, la SIDE es una oficina clave que, como otros cargos de peso, atravesará el cambio de gobierno sin retoques: Icazuriaga seguirá como «Señor Cinco» mientras Francisco «Paco» Larcher como «Señor Ocho».
Ayer, Fernández confesó que se «olvidó» de anunciar con el resto del gabinete la continuidad de Icazuriaga que, en el juego de las versiones, aparecía como posible ministro del Interior. Finalmente, se sabe, a ese cargo fue Florencio Randazzo.
Icazuriaga es, un escalón más abajo de Fernández y Zannini, un habitué de las rondas reservadas del matrimonio presidencial, sobre todo las más encriptadas: las que hacen en el Sur. Larcher es el «operativo». Se asegura que Icazuriaga y Larcher dejaron, hace tiempo, de lado sus forcejeos.
«Los dos responden sin chistar al jefe», dicen los que conocen la vida interior de «la casa». ¿Actuarán igual con Cristina de Kirchner? Es probable, pero desde el 10 de diciembre, todos los informes secretos deberán hacerse por duplicado: uno para ella, otro para él.
El frágil equilibrio entre Fernández y De Vido tiene su correlato en la pertenencia territorial. El recambio en el gabinete fue una ola de bonaerenses: Randazzo, Lousteau y Graciela Ocaña tienen ese origen y ese ADN. ¿Quedaron relegados los pingüinos?
No: existen compensaciones. Anoche se daba por hechoque Juan Carlos Nadalich, que ahora es ministro en Santa Cruz, aterrizará en la ANSeS en reemplazo de Sergio Massa. Aunque correntino y demócrata cristiano, Nadalich es un « pingüino puro» que honra a los Kirchner.
Asomó, además, el nombre de Claudio Moroni, albertista que está al frente de la Sindicatura General de la Nación. Si Moroni dejaba ese lugar, el interrogante era qué pasaría con la número tres de ese organismo fiscalizador, Alexandra Minnicelli, esposa de De Vido.
Otro llegado del Sur sería el sucesor de Ocaña en el PAMI. Se trata de Luciano Di Césare, hasta hoy número dos de la designada ministra de Salud. Si se concreta, será un cambio de política en los hábitos de Kirchner, que acostumbraba ubicar a sus soldados como vices para que actúen de controladores e informantes. En agenda seguía el posible aterrizaje de Alberto Iribarne, que deja Justicia -y quizá dos secretarios: Eduardo Luis Duhalde en Derechos Humanos, y Marcela Losardo en Justicia, aunque también se habla de Vilma Ibarra para ese lugaren la Procuración del Tesoro en lugar de Osvaldo Guglielmino. Otra resolución que genera expectativa es qué pasará con Romina Picolotti, a cargo de la Secretaría de Ambiente. Picolotti depende de la Jefatura de Gabinete y, salvo un veto de Cristina de Kirchner, seguirá en su cargo.




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