Sin debate ni permiso para disidencias, Néstor Kirchner será proclamado hoy in absentia jefe del PJ. Se hará el simulacro de convocar a internas y hasta se conformará una junta electoral, pero sólo para cumplir, a medias, con las reglas. No hace, claro, otra cosa que repetir la historia del peronismo, partido que en medio siglo de vida sólo registra una interna de carácter nacional. Son otros tiempos: al menos, ahora no habrá «fierros» sobre la mesa donde se cerraban las listas. Aggiornado, Kirchner prefiere otra arma más efectiva: la chequera con la que premia, o castiga, a los gobernadores e intendentes. Veloces y en silencio, 800 congresales participarán de la ficción de normalizar al peronismo para iniciar un proceso de discusión y modernización. Empezó mal: cada nombre, cada letra, pasó por el filtro único del ex presidente. Ni el PC, en sus años dorados, pudo hacerlo mejor.
Con Néstor Kirchner ausente -como ocurrirá hoy- el peronismo hizo la previa anoche en un hotel céntrico, entre sonrisas y juegos de manos, como los que entretuvieron a Alberto Fernández y José María Díaz Bancalari, ante un estupefacto «Pepe» Pampuro.
En ausencia, Néstor Kirchner será proclamado hoy de hecho jefe del PJ. Más de 800 congresales de todo el país levantarán la mano para iniciar el proceso de normalización que, en pocas semanas, derivará en la entronización del patagónico como demiurgo partidario.
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Con la acotada rebeldía del potrerismo de los Rodríguez Saá y la ausencia de dirigentes como Ramón Puerta, Eduardo Duhalde y José Manuel de la Sota, el kirchnerismo pondrá en marcha el mecanismo de elección de nuevas autoridades partidarias que cerrará un ciclo de casi tres años de intervención judicial.
En Parque Norte, con temario cerrado y micrófono controlado para evitar palabras inconvenientes, el esquema digitado por Kirchner desde Puerto Madero resolverá velozmente y sin disidencias la convocatoria a internas que, es probable, nunca se hagan.
Ayer, los potreristas insistían con que presentarán una lista propia. Dicen contar con 122 congresales y que no concurrirán porque no reconocen la legitimidad de Ramón Ruiz como interventor judicial. Los telegramas de convocatoria, dijeron, llevaban su firma.
«No vamos a reconocer a un interventor que era agente de la SIDE», objetó ayer Héctor Maya.
Anoche, en un hotel céntrico, el peronismo se reunió a cenar para una celebración anticipada. Gobernadores y legisladores brindaron invitados por Juan Carlos Mazzón -y saludados por Alberto Fernández- por la normalización partidaria y la ilusión de que, en el futuro, habrá debate en el partido.
Mala noticia: si la discusión y la apertura imitan el modelo Kirchner que imperó en la etapa previa, todo seguirá como hasta ahora: en manos, única y exclusivamente, de Kirchner. Con suerte, quizá se mude el centro del poder de Puerto Madero a Matheu.
En esas oficinas costeras, el patagónico diseñó el nuevo esquema del consejo nacional y repartió, en soledad, las butacas. Hoy se conocerá el elenco que llenará los casilleros: son, en principio, unos 60 lugares repartidos entre gobernadores, jefes territoriales, gremialistas y dirigentes de la juventud.
Desde las 10, comenzará el registro de los congresales para participar de un congreso -el primero en casi cuatro años: el último, de carácter nacional, fue el 26 de marzo de 2004- que será veloz y a libro cerrado. Cada palabra está premeditadamente guionada.
Kirchner ordenó un « operativo mordaza» para que no se escuche una voz disidente ni suene un comentario fuera de libreto. No quiere que se repita el entrevero verbal que, en 2004, protagonizaron su esposa y Chiche Duhalde.
La cumbre será encabezada por el congresal más antiguo, Antonio Cafiero, escoltado por Ruiz, que rendirá un informe sobre su temporada de interventor.
Más tarde, sin pausa, se respetará el temario: elección de la mesa del congreso, que estaría presidido por el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, mientras que el resto del elenco se repartirá entre mandatarios provinciales y legisladores nacionales.
Anoche, además, se repartían las mociones que se leerán en el encuentro.
Entre ellas, figurará la convocatoria a elecciones internas con fecha 18 de mayo -se habló, antes, del 25 de ese mes- con un cronograma que fija el plazo para la presentación de listas el 7 de abril. Los potreristas pedirán que la votación se pase para junio. Ligado a los comicios, se elegirá la junta electoral -donde estará Hugo Curto, experto en elecciones- y se aprobará una reformaa la carta orgánica partidariapara reducir, tal como lo desea Kirchner, de 130 a unos 60 el número de integrantes del consejo nacional del partido.
La coronación del desembarco de Kirchner en el PJ, largamente resistida por el propio ex presidente, será el dictado de una bondadosa amnistía general que alcanzará, entre otros, a su propia esposa por haber competido en 2005 por fuera del peronismo oficial.
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