8 de febrero 2006 - 00:00

Sin resto para otras batallas

«¿Tenés algún nombre?» Esta es la respuesta que dan los funcionarios del gobierno cuando se les pregunta sobre la cobertura de las vacantes en la Corte Suprema de Justicia. Es una ironía pero con fundamento: el rechazo que motiva en el público la reforma del Consejo de la Magistratura que aumenta el poder de la representación política lo deja a Néstor Kirchner sin resto para otras batallas como las que debería librar si quisiera nombrar nuevos jueces del máximo tribunal. Nadie imagina que proponga a juristas de una independencia tal que hiciera pensar que no quiere una Corte adicta; no es hombre de desprendimientos, y menos políticos. Hacerlo, cree el Presidente, lo debilitaría mucho. Menos resto tiene para pelear la designación de incondicionales del gobierno y pagar más costos ante la opinión de los que ya soporta por el avance sobre la Justicia. Quizás el Presidente agotó el método de golpear para ganar respeto y empieza a tener dificultades hasta con trámites necesarios casi burocráticos, como es completar la Corte. «Habrá que esperar un tiempo para esas designaciones», dijo ayer un ministro con injerencia en estos asuntos.

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