19 de mayo 2005 - 00:00

Sin tedeum, llaman el 25 a la plaza

«El próximo miércoles, 25 de Mayo, no habrá tedeum en la Catedral, sencillamente porque la Casa de Gobierno no lo ha pedido; ese día los oficios religiosos, las misas, serán en los horarios de costumbre.» El sacerdote Guillermo Marcó, vocero del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, fue terminante y fue imposible sacarle más. El problema es qué pasa si ese día, por las convocatorias que se vienen haciendo por diversas formas de comunicación -incluyendo cadenas de e-mails- se llenan la Catedral, el atrio, la avenida Rivadavia y parte de la Plaza de Mayo. Una especie de rechazo político al Presidente y a su gestión que es vista -se supone- con horror desde la Curia metropolitana.

¿Va a haber otro Corpus Christi como el del '55?, se preguntan muchos en obvia alusión a la multitudinaria manifestación que se produjo en esa misma Plaza de Mayo en 1955, y preludió el derrocamiento de Juan Domingo Perón, el 16 de setiembre de ese mismo año. Después del derrocamiento de Perón, aviones, tanques y buques de guerra, además de las solapas de miles de sacos y sobretodos, lucían una «ve» corta con una cruz encima que era traducida como «Cristo vence». «Eso no ocurrirá», fue la respuesta que se escuchó ayer en mayor proporción, aunque todos coincidieron en que serán muchos los asistentes a los oficios religiosos de ese día en la Catedral. A los que difícilmente asista el jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, aliado del Presidente, que le teme a la luz pública por quienes reaccionan mal recordando lo de Cromañón.

De manera que el próximo 25 de Mayo se verá quebrada una tradición que cumple el miércoles 195 años, interrupción que se produce por primera vez desde aquella jornada de 1810. Todo porque el Presidente decidió que ese día, porteño como pocos, incluyendo los paraguas de su iconografía, el gobierno se trasladará para festejarlo a Santiago del Estero. El tedeum será rezado allí por el obispo local, Juan Carlos Maccarone, un hombre de verba menos punzante para el oído delicado del gobierno de Kirchner. Hasta la oficina del vicepresidente, Daniel Scioli, tiene agendado ese día en la capital santiagueña, lo cual desvanece la posibilidad de una alternativa con la que muchos especularon.

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