30 de enero 2004 - 00:00

Sobornos: contraatacan Genoud y Cantarero

Los senadores procesados por haber recibido supuestos sobornos y Fernando de Santibañes comenzaron a presentar ayer las apelaciones al auto de procesamiento que les dictó la semana pasada el juez Rodolfo Canicoba Corral.

Tanto la defensa del radical José Genoud como del peronista Emilio Cantarero denunciaron en la apelación los vicios del procedimiento, la falta de atención del juez en las pruebas que aportaba la defensa y se sintieron agraviados porque en el procesamiento Canicoba Corral virtualmente declaró que el sumario se encontraba terminado, es decir, que los acusados no tenían muchas posibilidades de aportar pruebas en su defensa.

La defensa de Genoud atacó directamente la existencia de un pago de sobornos originado en fondos de la SIDE: «Lo cierto es que ni en grado de relevante probabilidad (que es lo que reclama un auto de procesamiento), Vuestra Señoría ha logrado acreditar que de la SIDE hubiese salido un solo peso, ni que un solo peso hubiese ingresado a los bolsillos de nuestro defendido», dijeron los abogados Miguel Angel Almeyra y Juan Francisco Morey.

Y criticaron fuerte al juez tanto por el procedimiento como por haber tomado como seria una confesión de Pontaquarto después de haber recibido u$s 18.000 de parte de la revista «TXT» a la que relató primero en exclusiva su historia como arrepentido: «Para afirmar la responsabilidad de nuestro defendido, Vuestra Señoría, rechazando sus protestas de inocencia se ha apoyado, básicamente, en la ' confesión' de Mario Luis Pontaquarto, una confesión vertida tras haber negado mucho tiempo atrás cualquier participación en el supuesto delito, una confesión que se volcó primeramente en un medio periodístico, que terminó siendo retribuida en las condiciones que ilustra el contrato que obra agregado como anexo de las actuaciones», dijeron y acompañaron el acuerdo entre Pontaquarto y la revista.

Cantarero
atacó en la apelación a su procesamiento la prueba presentada por el juzgado sobre una llamada telefónica que Mario Pontaquarto habría hecho desde su celular en la esquina del departamento de Cantarero al senador a las 21.52 en que supuestamente se distribuyeron los fondos de la coima: «No sólo que nuestro pupilo explicó los motivos y la naturaleza de las distintas conversaciones mantenidas para esa fecha, sino que además el horario de esa llamada no se compadece con la cronología de los hechos relatada por el propio ex secretario parlamentario, o mejor dicho por los tiempos por éste indicados», dice el abogado de la defensa.

Se argumenta que fue imposible que ese día terminada la sesión del Senado a las 21.33 (donde Pontaquarto estuvo presente hasta unos 40 minutos después de ese horario), el arrepentido se haya trasladado al Hotel Howard Johnson, donde se alojaba con su esposa, separando allí $ 700.000 que supuestamente le ordenó Genoud apartar, cargar «el maletín, la caja y la valija» con los fondos y llegar a hacer esa llamada en la esquina de Cantarero a las 21.52, para anunciar su llegada al domicilio del senador.

«Evidentemente como esta prueba exculpa a Cantarero siquiera se la menciona. Es más, ni siquiera está agregada a la causa», dice la defensa de Cantarero.

•Papel

También se ataca el ya famoso papel que supuestamente Cantarero le entregó a Pontaquarto con los montos a repartir entre senadores: «Este ridículo recibo no representa nada simplemente porque no es nada. Es tan burda la historia de Pontaquarto que ni siquiera las cifras allí mencionadas coinciden con las supuestas sumas que éste le habría entregado a nuestro cliente», dicen los abogados.

«No
existen elementos técnicos que permitan atribuir a Cantarero el trazado del signo gráfico realizado con lápiz de grafito y que se encuentra ubicado debajo y a la derecha de la columna de números de la hora con membrete impreso que dice: senador de la Nación», explicaron en relación con el mismo papel.

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