21 de abril 2005 - 00:00

Solá piensa también desdoblar elecciones

En el Salón Blanco de la Casa de Gobierno se firmaron ayer contratos de adjudicación de viviendas. En la foto, el goberndor Felipe Solá, Néstor Kirchner, el ministro Julio De Vido el intendente Enrique García, de Vicente López.
En el Salón Blanco de la Casa de Gobierno se firmaron ayer contratos de adjudicación de viviendas. En la foto, el goberndor Felipe Solá, Néstor Kirchner, el ministro Julio De Vido el intendente Enrique García, de Vicente López.
Solá lanzó ayer a sus íntimos otra idea para arrinconar a los duhaldistas, pero pasando a la ofensiva en la construcción de un espacio propio, ése que hoy no puede lucir. Se trata de modificar la fecha de las elecciones a cargos provinciales desenganchándola de la nacional del 23 de octubre. Esta fecha la estableció Néstor Kirchner para todo el país, usando la última reforma del Código Electoral que promovió en 2003 la administración Duhalde y que les quitó a los mandatarios provinciales la facultad de establecerla a su arbitrio.

La idea de Kirchner es usar la metáfora del plebiscito en esos comicios, de los cuales quiere sacar el titular que el público respalda a su persona como no lo hizo el 27 de abril de 2003.

En paralelo a esa decisión, el Presidente ha negociado con todos los gobernadores que las elecciones a cargos provinciales también se hagan en esa fecha. Que el radical Eduardo Brizuela del Moral no se lo concediese en Catamarca fue uno de los disgustos del año para el Presidente. Que Felipe Solá se adelantase a todos y anunciase la unificación de la fecha provincial con la nacional fue una alegría para el taciturno Kirchner, que ríe poco.

• Muralla

¿Por qué lo hizo Solá? Porque hace tres meses -cuando se anunció esa unificación por el Decreto 90/2005 que ahora podría derogarse- pensaba que una boleta con Cristina de Kirchner a la cabeza sería una muralla para impedir que el duhaldismo lo arrinconase en una elección local.

En dos meses todo cambió. El gobernador le tomó el gusto al espectáculo de un duhaldismo en retroceso, que no se anima ni a hacer pública su bronca por la remoción de funcionarios de la administración provincial en áreas clave como Salud (Oscar Fariña), Asesoría de Gobierno (Gastón Guarracino) o la hoy Subsecretaría de Asuntos Portuarios (David Christensen). El silencio de su jefe los obliga a morder el freno en silencio.

Ahora el gobernador considera la posibilidad de negociar con Kirchner desenganchar la fecha de las elecciones provinciales y no hacerlas el 23 de octubre, cuando
Cristina de Kirchner será cabeza de una lista negociada entre el Presidente y Duhalde, y en la cual le costará forzar el ingreso de gente propia.

El argumento del felipismo -y de cuya conveniencia para el Presidente hay que convencerlo a Kirchner- es que hoy por hoy en una elección estrictamente a cargos de senadores y diputados provinciales, concejales y consejeros escolares,
aun perdiendo ante el duhaldismo, el gobernador ganaría un espacio propio con el que hoy no cuenta.

La especulación es que hoy Solá tiene un poder territorial menguado frente al duhaldismo, pero que desde la gobernación puede atraer aliados impensados. El último es el ex intendente de Balcarce
José Luis Pérez, llamado «El Patón» y que jugó hasta ahora en las antípodas del felipismo y hasta del duhaldismo. En 1999 jugó con la lista menemoide de Antonio Cafiero contra la dupla Ruckauf-Solá; en 2003 era el compañero de una fórmula menemista junto a Luis Patti.

Desde hace unos días es el subsecretario de Actividades Portuarias en reemplazo de
Christensen, un hombre ligado al duhaldista jefe del sindicato de trabajadores rurales, Gerónimo «Momo» Venegas, que también perdió a Guarracino, su hombre en la Asesoría de Gobierno.

La designación del «Patón» Pérez es un llamador a un acto del antiduhaldismo que se ilusiona en estas horas con la oferta, informal desde ya, de Solá de
abrir a los nuevos aliados unos 250 cargos a nivel de directores provinciales. Ese llamado ha comenzado a movilizar a sectores de impensado felipismo o kirchnerismo como son los seguidores de Carlos Menem que nunca olvidan los agravios de Duhalde a su jefe en las elecciones. La elección del 27 de abril de 2003, piensan esos menemistas, la perdió el riojano por las trampas institucionales del ex presidente con los congresos del PJ y con la manipulación de las leyes electorales, algo en lo cual Kirchner, de última, sólo fue beneficiario.

Para esos sectores, como para los de
Luis Patti, que también atraviesan el llano sin ver un horizonte claro, acercarse a Solá les daría la oportunidad de ejercer venganza junto a una larga lista de heridos, víctimas del alambrado de Duhalde en torno de la cúpula del PJ provincial. También les acercaría un alivio a la dureza del llano por el que caminan hace 5 años sin que nadie les dé nada. Ante esos militantes con síndrome de abstinencia se abren las ventanillas de la negociación que les comienzan a ofrecer delegados de Solá, como su principal operador, Florencio Randazzo.

¿Por qué no aceptar ese envite
-se preguntan- si Menem no termina de aparecer en el distrito, si los múltiples delegados que envía no terminan de armar una agrupación con candidatos plausibles? Tampoco tendrá mucho que ofrecerles Duhalde, cuyos cuadros en los municipios están cerradísimos y no pueden ofrecer nada por los compromisos que tienen que atender, también lejos de las grandes cajas que mueven la actividad.

• A solas

El planteo de desdoblar las elecciones provinciales de la nacional se habló ayer en la Casa de Gobierno en varios apartes del acto de firma de entrega de viviendas. Hubo un diálogo a solas de Solá con Kirchner cuyo contenido los protagonistas ocultaron. Lo que debe decidir el Presidente es si en el plexo de sus conveniencias figura que Solá tenga después del 10 de diciembre más poder que el que tiene hoy. Después de todo, con lo poco que dice tener ya logró hacerle suficiente daño a Duhalde.

Mirada la puja bonaerense con alguna perspectiva, Solá aparece con una capacidad envidiable para enloquecer a los duhaldistas. Estos sufren el abandono «técnico» de su jefe, cautivo de sus propios anuncios de retiro de la política, algo que aumenta el margen de mortificación del gobernador por sobre sus adversarios de ocasión.

Se vio ayer en la Casa de Gobierno cuando un lote de intendentes del conurbano, jugados la mayoría con el ex presidente en la pelea contra el gobernador, debió mirar desde la platea cómo se floreaba Solá en el estrado junto al Presidente. Era un acto de entrega de viviendas, parte de la interminable serie de actos que lleva adelante Kirchner, que promete 120 mil casas antes de fin de año.

¿Cómo puede Duhalde contrapesar esa formidable carga de billetera que se exhibe ante la mirada de estos militantes que lo único que les queda es el argumento de la lealtad para acompañar a un jefe como Duhalde que se volvió a subir al avión?
Esta semana fue a Brasilia, la próxima se lo lleva Alfredo Atanasof a Washington, todo muy lejos de donde se discute hoy el poder de estos territorios. Cada vez que Negro viaja se preguntan si volverá; no faltan quienes, inconfesable deseo, piden que no vuelva.

Dejá tu comentario

Te puede interesar