Alas 19.45, mucho antes de lo previsto, Mauricio Macri reconoció formalmente su derrota en el búnker de Compromiso para la Cambio. «Nuestros cómputos dan una ventaja irreversible en favor de Aníbal Ibarra», admitió de manera sorpresiva a la prensa, cuando todavía no se conocían porcentajes oficiales.
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Pasadas las 19, Macri recibió información desalentadora de los fiscales propios sobre 300 mesas testigos, distribuidas en las 27 parroquias de la Capital Federal. «Estamos 4 puntos abajo», le dijo Juan Pablo Schiavi, quien ya había acercado -en privado-números funestos de boca de urna.
Precipitó el anuncio público de Macri el revés que sufrió en Villa Lugano. En la 22ª, tradicional bastión del PJ, Compromiso para el Cambio le había sacado casi 7 puntos a Fuerza Porteña en la primera vuelta. Ayer, esa brecha había desaparecido en beneficio del ibarrismo. Los peronistas del distrito, que acompañaron a Macri, no podían entender qué había sucedido. O, mejor dicho, no lo podían explicar. «Hubo un trabajo muy fuerte de aparato», deslizaron desde el anonimato, sin atreverse a cargar sobre el gobierno nacional. «Hubo reparto de comida y de planes sociales», insistieron sotto voce.
«No quiero que me vuelvan a salpicar con acusaciones sobre el manejo de los datos en el Correo», comenzo Macri la catarsis. «Tenemos que admitir ya mismo que perdimos y listo», se plantó el desafiante de Ibarra frente a su compañero de fórmula, Horacio Rodríguez Larreta (h); Schiavi; el asesor en materia de seguridad, Eugenio Burzaco; Raúl Carignano, el legislador electo Diego Santilli y hasta su primo, Jorge Macri, entre otros. Todos acataron la decisión del líder. No hubo resistencia. La contundencia de los guarismos provisorios desalentó cualquier posibilidad de postergar el discurso de la derrota.
• Juramentados
Con diferencia de algunos nombres -se sumó Santiago de Estrada-, ese mismo grupo se juramento a acompañar a Macri en el proyecto 2007 desde hoy mismo. «Dentro de 4 años, vamos a disputar el poder en la Ciudad», clamaron despuésde las 21, tras el reconocimiento de la superioridad del frentista. Macri, con la ayuda de Mario Moldovan, redactó el speech que escucharon centenares de seguidores que celebraban en el local de la calle Chacabuco al 100, convencidos todavía en la posibilidad de una victoria.
El mismo Schiavi, tras escuchar el triunfalismo de Ibarra-Telerman (al minuto de haberse cerrado la elección, salieron a proclamarse ganadores), había declarado que «tenemos una ventaja de 2,2% de los votos», y se animó a vaticinar el ascenso de Macri a la conducción de la Ciudad. Semejante optimismo provocó algarabía en las filas del macrismo desde las 18.05 y hasta las 19.45. A esa hora, el rostro del candidato y sus laderos decía todo.
En su alocución, Macri se quejó del «inmenso aparato» que «no dudó en mentir y agraviar para mantenerse en el poder». «Nuestra respuesta -agregó- siempre fue mostrar nuestra propuesta.» «Esta ha sido una campaña electoral durísima, en la que tal vez algunos quizá hayan puesto en juego más cosas que la elección del jefe de Gobierno», disparó con gesto adusto.
«Tenemos que estar más unidos que nunca y dar un gran impulso al país; este camino recién comienza y no vamos a aflojar», arengó a sus simpatizantes. Aceptó que estos comicios resultaron un « aprendizaje inigualable» para él. «Lanzamos una propuesta que fue una esperanza para casi la mitad de los porteños y tenemos mucho para brindar a la Ciudad de Buenos Aires y la Argentina», subrayó.
«Esta noche es, para mí, la concreción de un sueño largamente anhelado, hay cientos de miles de porteños dispuestos a sumarse al desafío que con humildad propusimos para dar soluciones concretas a problemas concretos», señaló en uno de los tramos más emotivos de su presentación.
• Colaboración
Finalmente, Macri se mostró dispuesto a colaborar con Ibarra en la gestión por 4 años que iniciará el 10 de diciembre. «Voy a darles la mano a mis adversarios: nos hemos conocido en la pelea, pero ahora podemos conocernos en el debate y en la construcción colectiva. No soy de los que guardan rencores, ni me siento disminuido por poner el hombro», pareció sincerarse.
«Los hombres y mujeres de Compromiso para el Cambio, que han sido elegidos con el voto popular, serán el más claro testimonio de esta voluntad y, desde la Cámara de Diputados de la Nación y de la Legislatura de la Ciudad, vamos a trabajar en conjunto para mejorar la calidad de vida de los argentinos», concluyó con tono conciliador. «Acá estamos y estaremos trabajando», alentó a la decepcionada platea, en medio de aplausos y vivas.
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