4 de octubre 2007 - 00:00

Sueño kirchnerista: ser candidato único

La fantasías futuristas -las bondadosas, que no abundan- diseñaron la utopía moderna de un mundo sin crímenes ni marginales y, acaso, sin desaforadas batallas políticas. Y, como una mueca burlona, en la provincia más caótica esa ilusión amaga con tomar forma.

No es -no parece- ciencia ficción: en la Buenos Aires incendiaria e inflamable, del homicidio y el secuestro al acecho, de 14% de desempleados y las 400 villas miseria, hay una isla, «una pequeña Suiza», sin delito y con desocupación cero.

Para anotar: en el centro sur bonaerense, cerca de la costa atlántica, el distrito de Tordillo desafía la estadística y la anarquía electoral: en esos pueblos sin robos donde todos los habitantes tienen cobertura de salud, hay un solo candidato a intendente.

No es broma. A nivel nacional hay 14 anotados para ser presidente, crece a 17 el pelotón de pretendientes para suceder Felipe Solá y roza lo orgiástico en municipios donde se entreveran 24 para pelear la alcaldía. En Tordillo, en cambio, hay un solo competidor.

Es Héctor Olivera, de 35 años, que campechano se define «como aprendiz de todo y oficial de nada», aunque es «técnico agropecuario» y tiene una larga temporada en la administración pública: hace una década ingresó al municipio y hace seis lo gobierna.

Declarado «peronista de toda la vida», Olivera completó el mandato del fallecido Agustín Enrique Monge y en 2003 fue electo con 62% de los votos. Ahora va por su «bis» como candidato del Frente para la Victoria y, para el Guinness, ya fue electo antes de abrir las urnas. Un trámite.

La dispersión del radicalismo, que gobernó el municipio hasta el 99, le terminó de despejar el camino a Olivera. Los demás partidos ni trataron de armar listas en el distrito.

«Esta particularidad de que haya un solo candidato sirve para llamar la atención porque nosotros, como todos los partidos chicos, somos discriminados por tener pocos votos», se zambulle Olivera. Y detalla: Tordillo tiene 3.200 habitantes y un padrón de 1.800 personas.

Es, más o menos, la misma cantidad de votantes que se concentran en una manzana del barrio porteño de Caballito.

Fundado el 20 de diciembre de 1839 por Juan Manuel de Rosas, Tordillo lleva ese nombre en honor a un potro color tordillo -una especie de pelaje canoso- que, se dice, deambulaba por los montes de la zona.

Tiene una extensión de 133 mil hectáreas y un presupuesto anual de 3,8 millones de pesos, y dos localidades: General Conesa, cabeza de partido, y Villa Roch.

«Hay desocupación cero y delito cero -precisa Olivera-: en todo el año hubo dos o tres robos.» La gestión es superavitaria y no tiene deudas. Además, cuenta, tienen gas natural, agua potable y está en marcha la licitación para la construcción de una red cloacal.

Pablo Ibáñez

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