Por primera vez en su historia, anoche, la Legislatura porteña se disponía a sancionar a uno de sus miembros con una suspensión sin cobro de sueldo a la banca.
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Los legisladores porteños dejaron para última hora de la sesión ordinaria de los jueves el tratamiento de una sanción para la legisladora Mirta Onega, acusada de discriminación contra un empleado de su bloque, Norberto Cohenca, a quien trató de «judío de mierda» y luego desplazó de la planta.
Los diputados tenían previstobajar las pretensiones del dictamen de la Comisión de Etica que estudió el caso, en el cual también intervinieron organizaciones de la comunidad judía, como la DAIA.
La comisión, que presidió la macrista Sandra Bergenfeld, solicitó 180 días de suspensión para Onega, pero los diputados pensaban en sólo un mes de sanción. La legisladora hizo su descargo luego del dictamen de la comisión, en el que evidenció la relación fluida que mantenía con el empleado desde hacía muchos años, lo mismo con el titular del bloque Partido de la Ciudad, Jorge Giorno, quien denunció a su par por el incidente.
La comisión también había pedido una sanción para Giorno, por haber grabado con una cámara oculta a la legisladora como prueba de sus dichos y por haberse negado luego a aportar la grabación completa que realizó. Eso fue tomado como una falta de colaboración, pero en el recinto se dejaría de lado ese pedido contra el titular de la Comisión de Presupuesto.
Los legisladores tomaron testimonios a Alfredo Reto (secretario parlamentario del bloque Partido de la Ciudad), a Giorno y a Francisco Ursic (subsecretario de Relaciones con la Comunidad), quienes sostuvieron que Onega se habría referido a Cohenca «en forma despectiva en razón de su religión en por lo menos dos oportunidades».
También la comisión, que entre otros integran Ariel Schifrin, Juan Manuel Velazco, Fernando Melillo y Jorge San Martino, tuvo en cuenta el informe del INADI, que se refiere a la situación de Onega.
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