En un nuevo indicio de la ruptura entre el movimiento afgano de los talibanes y Osama bin Laden, un alto jefe de la milicia fundamentalista responsabilizó ayer a voluntarios árabes del grupo Al-Qaeda por el asesinato de cuatro periodistas. Así, Bin Laden aparece cada vez más aislado de sus antiguos aliados y su caída parece más probable. Mientras, fueron reconocidos los cuerpos de las víctimas, las que serán repatriadas hoy.
Islamabad (EFE, DPA) - Los cadáveres de los cuatro periodistas asesinados el lunes en Afganistán llegarán hoy a Islamabad, la capital paquistaní, trasladados en un vehículo de la Cruz Roja. En tanto, un jefe talibán indicó que quienes mataron a los corresponsales de guerra eran árabes que integran las filas de Al-Qaeda, la organización terrorista que parece haber independizado del todo sus acciones de los talibanes.
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La versión dada por Sami Urda, jefe de un grupo de 20 talibanes de la zona de Jalalabad que se entregó en la localidad de Tanji Palichai a las tropas de la Alianza del Norte, se suma a la denuncia de que militantes de la organización de Osama bin Laden estarían ultimando a talibanes que quieren negociar su rendición.
La última nota de Julio Fuentes, corresponsal del diario español «El Mundo», fue precisamente la descripción de una base de Bin Laden en Farm Hada, a veinte kilómetros de Jalalabad, que tenía impresionantes construcciones para las familias de los terroristas de Al-Qaeda y a su vez albergaba un depósito de gas sarín y otras armas químicas.
Los cuerpos de Fuentes y de Maria Grazia Cutuli, del diario italiano «Il Corriere de la Sera», Harry Barton y Azizulah Haidari, camarógrafo y fotógrafo de la agencia Reuters respectivamente, fueron identificados en un hospital de Jalalabad por otros periodistas.
Testimonio
Según las últimas informaciones, los periodistas fallecieron cerca de un puente en Tangi Abrishum, a 90 kilómetros al este de Kabul. «Los obligaron a descender del vehículo en el que se trasladaban apuntándolos con fusiles -indicó el conductor de Cutuli-. Querían hacerlos subir a una colina, pero ellos se negaron decididamente. Primero los golpearon y luego les dispararon». Haji Sher Shah, uno de los dirigentes de la facción que recuperó los cadáveres, dijo por su parte que estaba convencido de que se trató de una agresión de bandidos que circulan por las ruta a la deriva y que se refugian en las denominadas Montañas Blancas.
La caravana de periodistas fue bloqueada por seis hombres armados poco antes de Sarobi, a mitad de camino de los 140 kilómetros que separan Jalalabad de Kabul. En la zona, durante años estuvo activa una banda de ex guerrilleros del partido Hezb-i-Islami, el grupo del «señor de la guerra» Gulbuddin Hekmatyar, que ahora forma parte de la Alianza del Norte.
Intercepción
Los asesinos pararon la caravana de ocho vehículos y advirtieron que más adelante había enfrentamientos. «En ese momento -agregó el conductor-llegó un autobús del lado opuesto. Le pedimos informaciones y dijeron que todo estaba tranquilo, por lo que decidimos seguir. El primer vehículo de la caravana logró partir, sólo el segundo y el tercero quedaron bloqueados», agregó.
Así el vehículo en el que viajaban las víctimas fue detenido y quedó a merced de los asesinos. Agresiones análogas, pero frustradas, sufrieron por lo menos otros dos medios que integraban la caravana que en ese punto ya no estaba unida.
Cuando el diario «El Mundo» confirmó la muerte de su enviado especial, de 42 años, se realizaron diversos actos en su nombre. Su cuerpo y el de Cutuli serán repatriados hoy mismo. La esposa de Fuentes, Mónica García Prieto, también periodista del diario, viajó a Pakistán.
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