Washington e Islamabad (EFE, ANSA, Reuters, AFP) - Mientras Estados Unidos bombardeaba posiciones de los talibanes a las puertas de Kabul, el régimen afgano afirmó ayer que al menos cien civiles perdieron la vida en un ataque aéreo norteamericano contra un hospital.
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En tanto, en otro posible traspié para su campaña militar, el Departamento de Defensa norteamericano no quiso hacer comentarios acerca de versiones periodísticas sobre un bombardeo por error a puestos de la oposición afgana de la Alianza del Norte, aliada de Washington. «No discutimos operaciones en curso», declaró Bryan Whitman, portavoz del Pentágono.
Los testigos del hecho fueron 4 fotógrafos que contaron a la prensa que se encontraban en uno de los puestos de la Alianza del Norte, en la línea de frente en Afganistán, cuando fueron sobrevolados por lo que parecía ser un aparato de tipo F-16.
Acto terrorista
Tras informar que un hospital de cien camas en la ciudad de Herat, en el oeste del país, quedó completamente destruido en un ataque aéreo que se cobró las vidas de los enfermos y del personal hospitalario, el único embajador de los talibanes, el mullah Abdul Salam Zaif, dijo en rueda de prensa que «una superpotencia debe hacer cosas grandes, no cometer atrocidades». «Quiero avisar a la administración de Bush, y a los que están de su parte, que matar a los niños de Afganistán es un acto terrorista, igual que el de Nueva York», dijo el funcionario.
Por su parte, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró que «no hay ni una prueba» de que aviones de EE.UU. hayan atacado por error el hospital. «No tenemos ni una sola prueba que sugiera la acusación», indicó Rumsfeld.
Zaif no sólo acusó a Estados Unidos de «genocidio contra el pueblo afgano» sino también de emplear «armas sofisticadas que jamás se habían usado en ninguna guerra». Aludió así a un presunto empleo de armas químicas o biológicas que denunciaron otros representantes talibanes y que también fue inmediatamente desmentido por Estados Unidos.
En un día en que «la lucha contra el terrorismo» pareció haber estado plagada de reveses, el embajador aseguró además que los talibanes derribaron dos helicópteros estadounidenses: el que se estrelló en la madrugada del sábado pasado dentro de Pakistán, en lo que Washington calificó de un accidente, y otro, que habría caído en la noche del sábado al domingo cerca de Kandahar (sur).
El régimen talibán mostró a la televisión árabe «Al Jazeera» parte del tren de aterrizaje y otras piezas de una aeronave, con claras señales de ser de fabricación estadounidense, junto a manchas de sangre.
Rumsfeld, por su parte, negó esas versiones. «Los talibanes dijeron que habían abatido por lo menos dos helicópteros, lo que es falso. No lo hicieron», declaró.
Por otra parte, el ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, declaró que fuerzas especiales del ejército británico ultimaron los preparativos a la espera de la autorización del gobierno para una intervención terrestre en Afganistán, siguiendo los pasos de Estados Unidos.
Durante la jornada, los bombardeos se centraron principalmente en la primera línea de defensa de la capital al Norte, en una operación que previsiblemente facilitará un eventual avance hacia Kabul de las fuerzas de la Alianza con base en el valle del Panshir. «Estados Unidos ha llevado a cabo varias actividades aéreas contra las fuerzas de los talibanes y la red Al-Qaeda en su mayor parte en el norte, algunas en el norte de Kabul», explicó Rumsfeld en rueda de prensa. El jefe del Pentágono se negó a poner plazo a la campaña militar, a la que se le echa encima el invierno (boreal) y el inicio del mes sagrado musulmán del Ramadán, el próximo 17 de noviembre.
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