18 de noviembre 2005 - 00:00

También el macrismo ensaya la autocrítica

El macrismo bonaerense se enclaustrará mañana en una quinta de Don Torcuato para descargar sus penas por la elección en Buenos Aires, aunque con el aliciente de que el triunfo porteño de su jefe, Mauricio Macri, lo posiciona mejor que a sus socios de Recrear mirando a 2007.

La mesa de conducción de Compromiso para el Cambio (CPC) -donde conviven Federico Pinedo, Eugenio Burzaco, Carlos Tramutola y Jorge Macri- convocó al retiro a unos 70 dirigentes del macrismo bonaerense para definir la hoja de ruta política para 2007.

Llegarán con una indicación expresa del presidente de Boca: fortalecer a CPC y « multiplicarlo por diez» para que el partido, aun sosteniendo la postura frentista y la alianza PRO con Ricardo López Murphy, logre armar una estructura «a la altura del jefe», dicen los macristas.

De algún modo, la intención de Macri es armar una «transversalidad» de centroderecha adonde confluyan peronistas, radicales y vecinalistas, pero, a diferencia del armado PRO, pretende que los dirigentes de ese origen se incorporen formalmente a CPC.

«Vamos a seguir sosteniendo la postura frentista, pero es necesario ampliar Compromiso para el Cambio»,
explican los bonaerenses que quieren usufructuar la categoría de enemigo N° 1 donde Néstor Kirchner colocó a Macri, eligiéndolo como jefe de la oposición.

Además, el empresario organizó los mandos en provincia. Días atrás anunció que su primo Jorge quedará como presidente del CPC bonaerense, sillón que pretendía Burzaco, pero que al final derivó en el otro Macri, con el argumento de que asumirá como diputado provincial.

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