Telerman se despide del cargo con gira previa por Europa
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Jorge Telerman
El largo período, que por voluntad de Telerman, separa las pasadas elecciones porteñas del 10 de diciembre, hará así que el macrismo, electo para comandar la Capital Federal, ensaye gobernar antes de tiempo. Esa práctica no será, por supuesto, la de tomar medidas de gestión que se contrapongan con las del jefe de Gobierno actual. Es más, en otras pocas ocasiones en las cuales De Estrada estuvo a cargo de la jefatura porteña por ausencia de Telerman, puede decirse que ni siquiera se notó. Es en parte el perfil que ese legislador quiere darles a los reemplazos. El caso, inclusive, que más participación le demandó al macrista como suplente fue cuando en una plaza del coqueto barrio de Recoleta comenzaron a aparecer perros envenenados.
Ahora la situación es otra. No es sólo la cobertura de viajes, sino que Telerman ha comenzado a padecer el sonar de batucadas de todo tipo, diarias, en las puertas del palacio municipal de Bolívar 1. Le reclaman por medidas que creen, esos grupos, que tomará Macri (o eso les dicen ante los reclamos) o bien que De Estrada tampoco podría solucionar durante su suplencia, la que seguramente ejercerá desde su despacho de la Legislatura porteña.
En el medio, además, el legislador podría ser votado para ocupar un cargo en la Auditoría General de la Ciudad, puestos que deben renovarse antes del 30 de setiembre. Pero el macrista ya anticipó que de ser consagrado asumiría recién después del 10 de diciembre. Un alivio en este caso para el macrismo, ya que en la línea sucesoria le seguiría el kirchnerista Miguel «Pancho» Talento, vicepresidente segundo de la Legislatura. Casi impensado que pudiera correrse hasta ese nivel la línea sucesoria.
Por su parte, Telerman, quien se mantiene con poca presencia desde la derrota electoral que sufrió, se entregará con todo a completar su mandato, incluidos los viajes oficiales que le harán alejarse por un tiempo de la nueva temporada electoral, para la cual no está anotado.




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