23 de abril 2004 - 00:00

Teme el gobierno ahora otra plaza: la de Mayo

Con una Plaza Lavalle colmada de vecinos de Buenos Aires que portaban velas encendidas, se cumplió ayer la segunda convocatoria de Juan Carlos Blumberg, padre de un joven asesinado el 23 de marzo, reclamando justicia y medidas frente a la ola criminal. Blumberg le entregó un petitorio al vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Augusto Belluscio, en una entrevista realizada en el 4º piso del edificio de Tribunales.
Con una Plaza Lavalle colmada de vecinos de Buenos Aires que portaban velas encendidas, se cumplió ayer la segunda convocatoria de Juan Carlos Blumberg, padre de un joven asesinado el 23 de marzo, reclamando justicia y medidas frente a la ola criminal. Blumberg le entregó un petitorio al vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Augusto Belluscio, en una entrevista realizada en el 4º piso del edificio de Tribunales.
Primero llevó su bronca por el Congreso. Y ayer le corrió el velo a la ineficiencia de la Justicia en las escalinatas del Palacio de Justicia, todo un símbolo del Poder Judicial. Ahora, piensa, evalúa, que la Casa de Gobierno será el próximo escalón de su reclamo por seguridad. Definitivamente, la Plaza de Mayo puede ser la depositaria del último gran esfuerzo, si los diputados se empecinan en demorar el paquete de leyes para frenar la ola delictiva instalada en el país. Quien así no lo entienda deberá leer repetidas veces el mensaje de este hombre que, por segunda vez, volvió a demostrar que su poder de convocatoria está intacto. Deberá detenerse en el final del acto y en aquella palabra que tronó como un vendaval en Plaza Lavalle: «¡Hasta la próxima!»

Desde el escenario montado sobre Talcahuano, Blumberg repasó los carteles con fotos de las víctimas de la delincuencia. Se empapó de llanto, tomó aire y descargó su propuesta para terminar con la violencia. No fue un discurso de arenga. Estuvo claramente direccionado a atacar al corazón de la Justicia. Así lo interpretaron nerviosos jueces de una Corte Suprema diezmada que jamás habían tenido ante sus ojos tamaña manifestación.

Ese poder intacto le dio permiso a Blumberg para castigar a los fiscales y acusarlos de «corporativos» por la defensa en bloque que hicieron del fiscal Jorge Sica. Para ellos, propuso elegirlos por voto y aplicar un mecanismo similar para los comisarios de barrio.

Azorado, Augusto Belluscio, siguió el discurso que se filtraba por las altas y angostas ventanas de su despacho del cuarto piso. Minutos después, una marea de hombres de seguridad depositaban a ese hombre golpeado por el dolor en su territorio.

Belluscio
le expresó sus condolencias por la muerte de Axel. Blumberg le habló de la necesidad de agilizar la Justicia y de que los jueces cumplan con las leyes. Y le entregó un petitorio para declarar la emergencia judicial.

• Ampliación de horario

También le pidió ampliar el horario del trabajo de los empleados y funcionarios del Poder Judicial para cumplir un mínimo de 8 horas de trabajo (actualmente trabajan seis horas y tienen 45 días de vacaciones).

Belluscio llegó a esbozar que era una disposición del gremio de los judiciales. Blumberg sólo lo miró
.

Sobre el final del encuentro, que apenas duró 10 minutos, llegó
Juan Carlos Maqueda, que también se comprometió a estudiar los puntos del petitorio y emitir una opinión. Algo parecido prometió Adolfo Vázquez.

En su trajinar por los Tribunales,
Blumberg se reunió luego con el vicepresidente del Consejo de la Magistratura, Claudio Kipper, a quien le reclamó celeridad en la selección de jueces y mayor rigurosidad. Kipper le respondióque había 60 ternas de jueces en poder del Ejecutivo sin resolver.

En rigor,
Blumberg escuchó el mismo concepto en boca de ministros de la Corte y del representante del Consejo de la Magistratura: «Hay cosas que podemos hacer nosotros y otras que dependen del Poder Ejecutivo y del Congreso». «Hoy se hicieron propuestas, pero que luego vendrá el tiempo de reclamarlas si no se cumplen», destacó Blumberg luego de la reunión con los ministros.

Advirtió también:
«Tenemos que ser prudentes con los diputados. Ahora les damos un tiempito para que avancen y recapaciten, y después los nombraremos en caso de que no trabajen como corresponde».

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