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La protesta de los peronistas incluyó la exigencia de que Gustavo Béliz se hiciera presente en el recinto para explicar qué idea tiene el gobierno sobre las medidas de seguridad que se deben votar.
Los diputados no quieren que el Ministro de Justicia les explique cómo se articula un mejor sistema legal para combatir el delito. Para eso tienen varias decenas de asesores. Los peronistas quieren simplemente que el gobierno «ponga la cara» en el Congreso y diga claramente si está de acuerdo en sancionar lo que la plaza de Blumberg y sus 200.000 concurrentes pidieron hace menos de dos semanas. Demorar ese trámite le puede traer problemas al gobierno incluso esta semana. Será difícil que los legisladores del peronismo,y también el radicalismo, sigan avanzando esta semana con los proyectos que les llegarán votados desde el Senado sin un gesto de apoyo político desde la Casa Rosada.
El pedido de Horacio Pernasetti, presidente de la bancada radical de Diputados, para que Béliz se hiciera presente en el recinto a informar sobre la situación del sistema de seguridad nacional, fue un minué perfectamente coordinado con el peronismo.
Las dos bancadas mayoritarias estaban en plena ebullición votando temas con los que no están totalmente de acuerdo bajo la lógica presión de la opinión pública y el propio Blumberg que los vigilaba desde los palcos, sin haber recibido ni una llamada por teléfono desde la Casa de Gobierno.
La respuesta a ese pedido por parte de Eduardo Camaño fue una clara demostración de esa bronca: «Diputado, se han hecho las invitaciones del caso y se está acordando. Pero existen problemas de agenda tanto con el ministro Béliz como con el ministro del Interior». Nadie le había preguntado a Camaño por Aníbal Fernández, pese a lo cual aprovechó para filtrar un poco de la interna quilmeña que los separa a muerte.
El bloque peronista desde la semana pasada es otro. Hay otra realidad que, todavía en la intimidad, reconocen muchos diputados. La política de obediencia debida que el Congreso ha aplicado en su relación con Kirchner no le ha dado frutos. Argumentan que han votado y dejado de votar todo lo que el gobierno pidió, pero todavía sufren los desplantes de ministros del gabinete y el Presidente sigue negándose, como al principio, a tratarlos como algo diferente de una « corporación», como los definió al principio de su mandato. Hay, entonces, una nueva idea de que ese accionar no le ha sido redituable.




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