No había ayer euforia entre los kirchneristas en el Congreso, sino más bien cautela por el futuro de las negociaciones entre el gobierno y el campo. Desde las entidades del agro llegaron, ayer, mensajes cruzados a los interlocutores del gobierno en ambas cámaras que nunca estuvieron incomunicados con el agro, ni siquiera en los momentos de mayor tensión durante el paro. Así diputados y senadores del oficialismo, en privado, confesaban que no habría demasiada posibilidad de arribar a acuerdos con el campo antes de la semana próxima. La razón: la comisión de enlace pide más que lo que el gobierno está dispuesto a otorgar, sobre todo en materia de retenciones móviles. Y, además, muchos productores, dirigidos o autoconvocados, prefieren pasar primero por el acto del 25 de Mayo en Rosario para demostrar fuerza y después sentarse a negociar. El peligro que preocupaba ayer al Congreso era obvio: Alfredo de Angeli prometió transformar el acto en el Monumento a la Bandera en una asamblea para decidir el futuro. Una medida así podría empantanar nuevamente cualquier negociación.
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Quizá por ese miedo, los diputados se apuraron anoche a sancionar una declaración de emergencia económica y social que declara zona de desastre por la sequía a distintos departamentos de Santa Fe, Río Negro, Chaco y La Pampa por 180 días. En Chaco, por ejemplo, la situación de los productores es desesperante: tiene la peor sequía de los últimos 30 años y algunas zonas de La Pampa y Río Negro la situación no es mejor.
Ahora, el Senado deberá votar esa declaración que habilita un tratamiento impositivo especial y el uso de fondos de emergencia a distribuir entre los productores afectados. El proyecto fue aprobado por unanimidad de los 160 diputados presentes y sólo uno en contra. Así, se instruye al Poder Ejecutivo a disponer la ampliación de fondos destinados a la cobertura de planes sociales durante el período de emergencia.
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