16 de noviembre 2001 - 00:00

Temen una masacre en el norte afgano

Tozá-Lokai, Afganistán (EFE, Reuters, AFP) - Frenéticas negociaciones de última hora trataban ayer de evitar una carnicería en Kunduz en un duelo a muerte en ciernes entre tropas de la Alianza del Norte y miles de talibanes y mercenarios árabes de la red terrorista de Osama bin Laden que se refugiaron en esa ciudad norteña.

Un mínimo de 15.000 y hasta 30.000 extremistas, entre ellos de 3.000 a 10.000 de los más sanguinarios, se refugiaron hace días en Kunduz. Luego de sitiarlos, el general afgano uzbeko Abdul Rashid Dostum ofreció un perdón a los talibanes para evitar una masacre, aunque no habrá indulgencia para los «terroristas salvajes», según indicó Mohamed Jabil, otro vocero de la Alianza del Norte. «Estamos en contacto con el resto de los destacamentos talibanes, y si no pasan a nuestro bando, serán aniquilados.»

El acceso a la ciudad ya está plagado de tanques calcinados y de un reguero de cadáveres que se extienden por la ruta hacia Taloqán, la capital de una provincia vecina. Los talibanes controlan un perímetro de veinte kilómetros alrededor de la ciudad, un lugar estratégico que controla la circulación hacia las grandes ciudades.

Los recluidos en las afueras de Kunduz son tanto talibanes como integristas que huyeron de Talokán, Mazar-i-Sharif y otras ciudades, así como voluntarios chechenos y paquistaníes que se integraron a Al-Qaeda.

Portavoces de la Alianza o Frente Unido, que recibieron más refuerzos ayer, dieron indirectamente un ultimátum de 24 horas para la rendición, hasta hoy por la noche, de acuerdo con el pedido del alcalde de Kunduz.

Bombarderos B-52 y cazas de los Estados Unidos intensificaron durante la madrugada los ataques a las posiciones talibanes en la periferia de Kunduz, aunque anoche los ataques habían menguado por el inicio del Ramadán, el período de ayuno y reflexión de los musulmanes.

Dentro de la ciudad misma, según informes de infiltrados de la Alianza, se produjeron discusiones y tiroteos entre los diferentes grupos de militantes extremistas.
Varios comandantes talibanes que pretendían entregar Kunduz, con una fuerte población de etnia pashtún como ellos, fueron asesinados por los mercenarios extranjeros de la famosa Brigada 55, reclutada por Osama bin Laden. Algunos pudieron salir por la noche en avión tras un acuerdo con la milicia que los tenía acorralados.

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