19 de noviembre 2007 - 00:00

Temible maratón de leyes antes de salida Telerman

Jorge Telerman
Jorge Telerman
Mauricio Macri pareció caer en la tentación y no dejará que los legisladores porteños abandonen tradicionales prácticas de fin de gestión. Alimenta ya el jefe de Gobierno electo que se entreguen, en las tres semanas que restan para que asuma el cargo en lugar de Jorge Telerman, a sesiones maratónicas. No será una, como ocurrió en 2000, oportunidad en la cual la Legislatura sancionó hasta la madrugada, horas antes de que asumiera Aníbal Ibarra.

Macri tendrá su propia sesión de antesala del cargo. Ha alimentado ese folclore findeañero al retrasar la entrega de proyectos de ley que quiere le sean aprobados. Curioso dado el largo e inusual tiempo -medio año- que le dejó la transición, desde que ganó la elección en junio pasado hasta el 9 próximo, cuando jure su nuevo estatus.

A una decena de leyes que quiso en principio le apruebe la actual Legislatura Macri fue agregando algunas correcciones a otras y continúa sondeando hasta cuánto puede pedir a los diputados propios y ajenos en función de una gobernabilidad de debutante.

Le debieron explicar, incluso, en la semana, durante un encuentro de funcionarios macristas, sobre los avatares que debe pasar la presentación de un proyecto de ley y los tiempos que la aprobación requiere.

Insiste, de todos modos, ante los suyos y parece desconocer que a sus demandas se sumarán unos veinte proyectos que requieren de mayoría especial y, como es costumbre, medio centenar -o más- de iniciativas de variado tenor que suelen acumularse al fin del ciclo legislativo. Se sabe, además, que el listado es mayor cuando hay recambio de bancas y los diputados que dejan el recinto no se quieren ir sin algunos proyectos de su autoría sancionados. Suelen aparecer también proyectos poco difundidos que salen a la luz una vez aprobados.

La temática en esos casos varía de estilo. Se añaden declaraciones de ciudadanos ilustres (habría ya que sacar la cuenta de cuántos hay de esa categoría en relación con los comunes), colocaciones de placas alusivas (ya no todas son de bronce porque no sobreviven), subsidios a necesitados, condonaciones de ABL y hasta nombres de canteros (las plazas ya están todas bautizadas). En los borradores se guarda para el último intento la sanción de leyes polémicas, que se intercalan con decenas de proyectos más aliviados de sancionar.

Este año, por ejemplo, se verá si se debate la norma sobre la Caja Social para Abogados (Cassaba) y ya se considera que caerá la implementación del sistema de puntaje para conductores, una guerrilla ya ganada por los taxistas mediante la violencia, porque no habría tiempo para modificar el despacho, que debe pasar por dos comisiones, como tampoco para exponerse a otra gresca.

A todo eso Macri agrega un pedido de endeudamiento si finalmente los presenta; el aumento de impuestos municipales que se incluirá en la ley tarifaria y el resto del paquete económico, es decir, el Presupuesto y el Código Fiscal.

  • Banco Ciudad

    También quiere reformar la carta orgánica del Banco Ciudad para que la entidad cuente con menos directores y reparta los dividendos, toda una polémica para el recinto, y que le acepten la creación de cuatro agencias gubernamentales.

    Como si fuera poco, distintos grupos de vecinos ya se dieron cita por leyes de planeamiento urbano. Entre ellas, una determinaría que un polígono al nortedel barrio de Caballito tenga límite para la construcción en altura, después de las protestas de todo el año contra las torres. En ese caso, los legisladores estarían dispuestos a recibir el aplauso de los vecinos, pero, en otro caso, donde la vecindad se puebla de nombres conocidos, como en el bajo Belgrano, la cuestión no es tan sencilla, para una manzana donde se permitiría la construcción de una torre de 11 pisos como mínimo.

    De ese modo, los diputados del macrismo ya vienen anticipándole a Macri -que también quiere que la Legislatura le designe a Pablo Tonelli como procurador porteño- que es probable que algunos proyectos deban ser tratados por los nuevos diputados, tras el recambio del 10 de diciembre próximo. Por eso el jefe de Gobierno electo les advirtió que no tendrán vacaciones, pero Macri sabe, que con los votos propios que sumará a partir del 10 de diciembre (28, sobre 60) no le alcanza para formar quórum y está dispuesto a prolongar el año convocando a extraordinarias si le hiciera falta.
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