23 de enero 2004 - 00:00

Todos huyen del bolillero

Los legisladores porteños siguen sin ponerse de acuerdo sobre el sistema que utilizarán para sortear las 30 bancas que corresponden al período completo y otras tantas que deberían renovarse a fines de 2005.

A tal punto llega la discordia, que existe la sospecha de que tanto ibarristas como macristas esconderían la verdadera intención que los guía en esta disputa: evitar el recambio dentro de dos años y quedarse los 60 miembros de la Legislatura hasta 2007, con la excusa de que son los primeros que tendrán un mandato de cuatro años (sus predecesores se fueron antes, ya que se unificaron las presidenciales con las elecciones metropolitanas y, de esa forma, también eludieron el sorteo). En ese supuesto, recién habría sorteo de turnos dentro de 48 meses y no ahora.

• Alternativa

Sea como fuere, algunos recientes animadores del cuerpo deliberativo de la Ciudad de Buenos Aires prefieren buscar una forma de resolver las disidencias, sin llegar al extremo de soslayar el recambio de 2005. Un sector ligado a Mauricio Macri -que logró cierto consenso doméstico, más allá de las tribus que siguen al titular del Club Boca Juniors-encontró una alternativa: establecer un mecanismo de sorteo, con un bolillero suministrado por Lotería Nacional; y dividir las renovaciones de manera equitativa entre las alianzas y partidos que consiguieron escaños en el Palacio Legislativo porteño. Para lograr un reparto sin polémica, el autor del proyecto, el federal Martín Borrelli, auspicia que sea la Justicia electoral la que informe sobre las boletas que ganaron bancas.

Más allá de que se trata de una iniciativa más completa que anteriores presentadas por otro macrista, Helio Rebot, y el mandato cumplido Oscar Moscariello, no parece que vaya a concitar el apoyo de los simpatizantes de Aníbal Ibarra. Primero, deberá superar las propias disidencias en el seno del macrismo.

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