23 de abril 2004 - 00:00

Transversales siguen contra gobernadores

Con el PJ paralizado luego de los topetazos del congreso de Parque Norte, los delegados de Néstor Kirchner, discretos y, por momentos, furtivos, reactivaron la aventura del espacio kirchnerista que dio su primer berreo el 11 de marzo, en Parque Norte, pero casi de inmediato se estancó.

Ahora, aplacada la riña estilista de la costanera entre Chiche Duhalde y Cristina Fernández -a quienes Aníbal Fernández intentó, sin éxito, juntar esta semana en la Biblioteca Nacional-, los soldados kirchneristas volvieron a las andanzas.

• Contención

El fin de semana pasado se exhibieron en territorios neutrales o aliados: plantaron bandera en el Misiones de Carlos Rovira; en Chaco, que gobierna el radical Roy Nikisch; y llegaron hasta Corrientes, donde cogobiernan el radical Ricardo Colombi y el peronista Eduardo Galantini.

Tres diputados nacionales, que fichan en la Corriente Peronista Federal (COPEFE), línea que Kirchner promueve para pelear «por dentro del partido» bajo el mando del asesor presidencial José «Pepe» Salvini, fueron los gestores: Juan Manuel Irrazábal en Misiones, José Mongeló en Chaco y Hugo Perié en Corrientes.

Lo de Mongeló no es crítico porque en Chaco manda la UCR, aunque está garantizada la pulseada con Jorge Capitanich que todavía le reprocha a Kirchner el retaceo de apoyo que sí logró su vecino, Gildo Insfrán, para retener Formosa.

En Corrientes, Perié, ex gobernador y hoy diputado nacional, se torea con Galantini, un kirchnerista que logró presencia efectiva dentro del PJ oficial al integrar, como vicegobernador, la CAP. Es, además, el jefe del peronismo correntino.

«A algunos gobernadores les molesta, a otros no. Es un problema de ellos»,
se sinceró Salvini durante una sobremesa con dirigentes del Litoral que interrogaban sobre cómo compaginar PJ con kirchnerismo. «Nosotros -contestó salomónico- estamos para contener lo que el peronismo no contiene.»

Con esa intención se lanzaron en Río Negro Osvaldo «Zeta» Nemirovsci para pelearle el partido a Carlos «Gringo» Soria. Y con el vice catarmarqueño Hernán Colombo, mientras el sello del PJ lo tironean Luis Barrionuevo, el jefe formal; y Ramón Saadi.

Pero hasta aquí fueron desembarcos experimentales. En los próximos días pisarán
zona hostil. La semana que viene, la COPEFE llegará a Rosario donde el jueves 29 instalarán su franquicia santafesina, intromisión que Jorge Obeid mira de reojo.

A
Obeid, que se incomoda por las gentilezas que desde Olivos ofrecen al socialista Hermes Binner, la aparición kirchnerista no le cae en gracia, a pesar de que hasta ahora solamente congrega a un puñado de intendentes -por caso Alberto Monti, de Correas-y diputados provinciales.

Luego, el 30 de abril, será el turno de Jujuy. Es motivo para que el gobernador
Eduardo Fellner, ex coordinador de la CAP y fugaz jefe del PJ, duplique su dosis de antiácidos: el aterrizaje lo comandará Rubén Daza, ex vice jujeño, que sueña con desbarrancar a su antiguo compañero.

• Trinchera

Más adelante, sin fecha precisa, habrá show en Entre Ríos, donde gobierna Jorge Busti, quien se declara kirchnerista, pero «no de paladar negro» -rango que sólo enorgullece a los duhaldistas-. Allí, el vice de Busti, Pedro Guastavino, hace tiempo abrazó la causa pingüina.

Menos sencillos son otros horizontes. En el Buenos Aires de
Felipe Solá y Eduardo Duhalde, la COPEFE acumula sin cabar su trinchera. Se debe a que su RR.PP. bonaerense, el subsecretario de Asuntos Municipales, Luis Ilarregui, se mudó a Santiago del Estero con la intervención.

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