Consuelo menor, entre un temporal de malas noticias, el gobierno devoró el fin de semana un puñado de mediciones que le regalan un dato -cierto o no- esperado: que el «valijazo» daña al gobierno, pero, por ahora, no benefició en particular a ningún opositor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es una mirada contaminada de optimismo: la Casa Rosada leyó sondeos que reflejan que casi 8 de cada 10 consultados considera de «alto impacto» el escándalo de la valija y la mitad lo decodifica como un hecho de corrupción, pero también hay elogios a la acción del gobierno.
De ese mapa de datos bravos que el kirchnerismo quiere interpretar como saludables, se abrazan a uno en particular: la intención de voto de Cristina Fernández no se resiente -según esos muestreos- y, además, no habría mejorado la performance de ninguno de los competidores.
De ahí hay que destacar un dato más. El temor oficial era que la sucesión de hechos sospechados repercutiera positivamente sobre la figura de Elisa Carrió, que monta su campaña electoral en la denunciade que el gobierno «incurre en hechos de corrupción».
Eso, dicen las mediciones que mira Kirchner, no ocurrió. Es más: aparece con cierto relieve, por encima de la jefa del ARI, la figura de Roberto Lavagna. Y hay en la Casa Rosada hasta elogios para el ex ministro. «Crece porque propone ideas y proyectos.»
¿Debe Lavagna festejar que para el gobierno es un candidato más serio que Carrió? Antes, el ex ministro de Economía se quejaba cuando en las rondas privadas, la Casa Rosada sostenía que el rival más temible era Mauricio Macri, y decía que Kirchner elegía al enemigo más débil.
¿Se repite ahora la ecuación entre Lavagna y Carrió?
En paralelo, la Casa Rosada mira con una mezcla de preocupación y alivio el repunte que registró en los últimos tiempos Daniel Scioli, que trepó 10 puntos en la intención de voto hasta ubicarse en la banda de 60%, un número que hoy por hoy para Cristina Fernández es inaccesible.
Dejá tu comentario